- El amor verdadero es regido por la verdad y el bien objetivo, está dirigido por el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo según el amor de Dios, es decir según su voluntad expresada la doctrina que dimana fundamental de los evangelios y que su Iglesia nos enseña.
- Jesús, aunque se esgrima lo de «dar al césar lo que es del césar y a Dios lo Dios», sí se «metió» en política: «los poderosos os tiranizan…, pero no ha de ser así entre vosotros…». Desde la fe toda relación que no sea fraterna, según lo querido por Dios, se hace motivo de crítica.
- Él nos ama tanto…, y nosotros ni siquiera nos dejamos amar. Dios sólo pide que le dejamos amarnos. De este amor surge luego todo, hasta la salvación final.
- Los mandamientos no son ocurrencias de Dios para fastidiarnos la vida. Hay quien cree que la moral proveniente de Dios es caprichosa o por someternos… Pero se equivoca total y gravemente. Los mandamientos y preceptos morales expresan el cuidado de Dios por nosotros, por nuestro bien, por nuestra salud espiritual y humana, en general. Un ejemplo es este tan común hoy: el visionado de pornografía está causando graves problemas sexuales; a lo cual hay que aplicarse la conseja o mandamiento de «no consentirás pensamientos ni deseos impuros».
- Los mandamientos no son ocurrencias de Dios para fastidiarnos la vida, sino para que no nos la fastidiemos nosotros mismos.
- Decir a alguien que todo está bien cuando vive en pecado o lo comete, es de un grave daño: es validar su posición, mantenerlo en el engaño. Lo cual está próximo a lo de pecado que no será perdona, con el Espíritu Santo, es decir, confusión del bien y el mal; lo cual perpetua a una persona en una situación insalvable, pues se produce una opacidad ante cualquier aproximación del Sumo Bien.
- Somos de una hipocresía… Queremos arreglar los problemas del mundo, pero no ponemos nada de nuestra parte para ello.
- Por mucho que nos empeñemos el pecado nunca se dejará bendecir.
- Este es un verdadero drama: haber perdido la capacidad de sentirse amado. En relación a Dios es suficiente dejarse amar; solo con esto seremos salvados.
- Mis criterios han de ajustarse a los de Cristo, querer lo que él quiera; esto es configurarse en Él. El objetivo final de la vida de fe.
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