Pensamientos de Fe (120)

  1. Nuestra libertad no consiste tanto en decidir como en asentir, en acoger, en recibir el don de la gracia divina.          
  2. En estado de gracia se ve más claramente la voluntad de Dios y se obtiene la fuerza necesaria para cumplirla. En la vida cuanto tenemos que hacer es la voluntad de Dios.
  3. La tarea del dejarse hacer es la mayor actividad de nuestra vida; todo nuestro esfuerzo ha de estar centrado en dejarnos trabajar por el Espíritu Santo, que nos va cual alfarero a la arcilla modelándolos a imagen y semejanza de Cristo. Hasta «tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.» (Fil 2,5).
  4. En la medida en que amamos a los otros, crecemos en santidad. De forma real, a imagen y semejanza de como Cristo lo hizo, poniéndose a disposición de los demás, sirviéndoles humildemente. Este es el camino.
  5. Quien vive de y en oración, la presencia viva de Dios en su corazón va configurando su ser, su estructura racionalizante, su sentir, su conciencia; es una personalidad santificada, formaliza su interpretación, su comprensión según es, según su forma y categorías kantianas ordena la materialidad caótica del mundo, las circunstancias y los hechos.
  6. El hombre no acaba nunca su tarea de conformar su propia personalidad con la imagen de Dios, pues la humanidad de Cristo trasciende los límites de lo humano en las hechuras del espacio y tiempo.
  7. Ser cristiano es identificarse con Cristo con sus gustos, su forma de ser, en sentimientos… Esta es nuestra tarea vital.
  8. El egotismo, el egocentrismo, el apetito del yo, es lo más grave en el ámbito de la espiritualidad, de la santidad. El yo tiene que morir y el alma liberada:  tiene que  irse desprendiendo del yo, de la vanidad, del orgullo, que es muy sutil. 
  9. María preguntó -como toda persona que piensa y va a decidirse- al ángel cómo sería aquello… , y después ella asintió y no dudó; en cambio, Zacarías, cuando se le apareció en ángel diciendo que su mujer iba a tener a Juan Bautista, el dudó de aquello pues su mujer ya no podía tener hijos por ser de edad avanzada; de modo que  fue castigado con la mudez hasta el parto; este dudar nos recuerda a Moisés, cuando dudo y golpeó por dos veces la piedra de la que iba a surgir el agua…, entonces fue castigado con no entrar en la tierra prometida.
  10. Los tres Reyes Magos representan los tres continentes existentes entonces: Uno, a los asiáticos; el otro, el negro, a los africanos, y el otro, el blanco, a los europeos. Israel estaba situado como en el centro de la tierra, era como el ombligo del mundo donde confluían los tres continentes. Los tres Reyes en nombre de todos los pueblos de la Tierra, reconocieron y adoraron a Jesús como al Rey de reyes, de origen divino.

 

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