Es tristísimo que sucedan y una desgracia de la Iglesia Católica. Podrán haber disensiones, discrepancias, contrastes de pareceres, opiniones diversas, etc., (que como dijera Chesterton: «en la iglesia uno se ha de quitar el sombrero, no la cabeza»), pero nada justifica la ruptura. Los que provocan la separación se hacen reos de responsabilidad ante el tribunal del Cielo. Una cosa es “doctrinalmente incuestionable” que Cristo, fundador de la Iglesia, su Cuerpo, dio a modo de dogma de fe: “que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Jn 17,21); de modo que cualquier otra o supuesta verdad que contravenga esta, sea anatema; es decir, que toda doctrina que contradiga este dogma divino, queda relativizado y decae ante este de salvaguardar la unidad. Unidad, además, que compromete la fe a evangelizar: «para que el mundo crea que tú me has enviado.”
«Tú eres el Mesías», confesión de fe de Pedro, piedra de la Iglesia…
Celebración de la Solemnidad de san Pedro y san Pablo. En el evangelio de la liturgia de hoy, 29 de junio, se produce la confesión de Pedro, en su nombre y en el nombre de todos los apósteles, de que Jesús es el Mesías prometido.
Y le Jesús asigna dos extraordinarias responsabilidades: «Yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia… Yo te daré las llaves del Reino de los cielos». Seguir leyendo ««Tú eres el Mesías», confesión de fe de Pedro, piedra de la Iglesia…»
La Eucaristía, lo más importante
La Eucaristía no es que sea lo más importante, es lo único importante; lo es todo. “No hay nada de mayor provecho que el tiempo dedicado a la Eucaristía”, decía el santo por excelencia de la adoración eucarística, san Pascual Bailón. Quien exultante en presencia de la Eucaristía se ponía a bailar, preso de un incontenible gozo y amor; algo así como hacía el rey David delante del Arca de la Alianza.
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa»
En el Evangelio (Mt 8,5-17) de la liturgia de hoy, 27 de junio, se nos relata el milagro de curación que Jesús realiza a un criado enfermo gravemente; por la intercesión de su amo, un oficial romano.
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