La Eucaristía, lo más importante

La Eucaristía no es que sea lo más importante, es lo único importante; lo es todo. “No hay nada de mayor provecho que el tiempo dedicado a la Eucaristía”, decía el santo por excelencia de la adoración eucarística, san Pascual Bailón. Quien exultante  en presencia de la Eucaristía se ponía a bailar, preso de un incontenible gozo y amor; algo así como hacía el rey David delante del Arca de la Alianza.

No ha habido un santo que no haya sido amante de la Eucaristía. De modo que quien quiera cumplir con la voluntad de Dios de “sed santo como yo soy santo”, no tiene otra alternativa que vivir de la fuente de vida divina que supone la presencia real en tan sacratísimo  Alimento.

El poder de la Eucaristía es infinito, como poder de Dios, hasta el punto que diviniza al hombre y preserva a la humanidad de las consecuencias de sus errores y desviaciones, que frustre la esperanza a la que ha sido vocacionado.

La relevancia de la Eucaristía se pone también de manifiesto ante el denodado empeño por atacarla, la saña del misterio de iniquidad operativo desde los inicios del cristianismo (2 Tes 2, 7), propósito principal el vaciamiento y suplantación de la Eucaristía (1Mac 1,54; Dan 9,27; 11,31;12,4-15; Mt 24,15; Mc 13,14). Son muchos los ataques de todo tipo al Pan de Vida, en forma de profanaciones sacrílegas, herejías, desprecios, negaciones, ninguneos, etc., así como violencia sobre la misma y personas y objetos sagrados relacionados en ella, desde los mismos orígenes de su instrucción.

No nos cabe la menor duda de la presencia real de Cristo en este sacramento y de su eficacia combatiendo, como si de un exorcismo se tratara, el dominio de Satanás sobre la Tierra. La Eucaristía exorciza; por eso Satanás mientras ellas esté presente jamás triunfará ni dominará el mundo. Mientras el memorial del sacrificio de la cruz se siga celebrando , el príncipe de este mundo no tomará posesión…, pues el cuerpo inmolado del Cordero y su sangre salvadora seguirán actuando en el corazón del hombre y su reinado estará presente en medio de nosotros, procurándonos santificación salvadora.

En un mundo que yace bajo el poder del Maligno y según nos acerquemos al profetizado fin de los tiempos, el criminalizar la Eucaristía será cada vez más una constante, en un intento exacerbado supresión total del santo sacrificio, de que no se celebren misas en el mundo. Esto se intentará de todas las maneras posibles… Y no solo se pretenderá su abolición del culto público, sino que se perseguirá hasta el privado. Pues Ella es la que sostiene el mundo y da vida a la Humanidad.

ACTUALIDAD CATÓLICA