Magnetismo del Mal Por años, las marcas de juguetes publicitaron que la Tabla Ouija era una efectiva iniciativa para descubrir el «apasionante» mundo de lo sobrenatural. Todo lo pintan como un juego revestido de asepsia y cero riesgos. Lejos de fundamentalismos, este breve reportaje fundamenta por qué al comprarla, regalarla o usarla, no sólo ofendes a Dios (seas o no creyente), sino que incluso quien la utiliza se expone, con riesgo de muerte. Tal cual.
Orígenes en el espiritismo Aunque hoy se pretenda presentarla como un producto de entretenimiento inocuo, la verdad inicia a desvelarse en la historia de los orígenes de este tablero. Para Murch la Ouija, es la respuesta a la obsesión americana del siglo XIX por el espiritismo nacido de grupos ocultistas herméticos focalizados en comunicarse con los muertos. Esos grupos adeptos al espiritismo, señala, provenían de Europa y arrasaron con fuerza en Estados Unidos cuando desde el estado de Nueva York las “hermanas Fox” aseguraban recibir mensajes de espíritus que golpeaban las paredes en respuesta a sus preguntas. Luego la tabla Ouija sería el instrumento para acceder a esa experiencia desde todos los hogares, incluso cristianos, señala Murch.
El boom de lo desconocido en los negocios El negocio, dice Murch, crecía y «la comunicación con los muertos era común, no era visto como algo extraño o raro… Hoy, nos fijamos en eso y pensamos, «¿Por qué están abriendo las puertas del infierno?»».
Aunque no faltaron testimonios de nefastas experiencias por el uso del tablero, la sed por lo oculto era mayor. Sólo cuando en 1973 la película El Exorcista sugirió que la posesión de la niña Reagan McNeil había sido causada por una sesión de Ouija, se encendieron alertas. Muchos son los testimonios de personas que en medios digitales como Aciprensa, Religión en Libertad, InfoCatólica y otros han señalado los daños padecidos por su uso. También en Portaluz lo hemos denunciado durante 2013. Así lo hizo en su columna semanal el sacerdote Luis Escobar, quien reconoce que ha intervenido para liberar a personas afectadas por fenómenos maléficos originados por el juego de la Ouija: “Recuerdo -señala el sacerdote chileno en parte de su columna- un grupo de ocho niñas de un colegio que jugaron con la tabla Ouija y cuyos padres no sabían qué sucedía con ellas porque, después de un tiempo, comenzaron a presentar extraños comportamientos con cuadros violentos, convulsiones y otras crisis inexplicables para la ciencia (siempre tengo el apoyo de profesionales de la ciencia médica y otros cercanos a quienes recurro para discernir)”. También publicamos en Portaluz el testimonio de un joven argentino quien quedó con parálisis luego de invocar espíritus mediante la Tabla Ouija. Rubén Darío Valenzuela, el sacerdote que lo asistió junto a su familia fue categórico: “Quedó con una parálisis facial y de medio cuerpo, como expresión tácita de una posesión demoníaca facilitada por la práctica”. Son innumerables los casos similares. Pero también llegan al extremo fatal. En octubre de 2011, el concejal de la Junta Municipal de Asunción, Paraguay, Hugo Ramírez, presentó una minuta para que se prohibiera la venta de la tabla de Ouija en los comercios de la comuna. El concejal tomó la decisión luego del suicidio de un joven de 17 años trastornado por lo vivido durante el juego con la referida Tabla. “Este tipo de situación –declaró Ramírez- se viene sucediendo en nuestro país de un tiempo a esta parte, desde que la práctica de la Ouija ha tomado posicionamiento dentro de las actividades practicadas por los jóvenes de nuestra sociedad”.
«No ha de haber en ti nadie que practique la adivinación, hechicerías o magia; ningún encantador ni consultor de espectros ni adivino ni evocador de muertos. Es abominación para Dios todo esto», sentencia la explicitación del primer mandamiento en el libro del Deuteronomio 18,10-11.
Fuente y texto completo: https://www.portaluz.org/la-tabla-ouija-no-es-un-juego-ni-menos-un-inocente-351.htm |
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