El abandono de más de medio millón de los fieles de la Iglesia alemana pone de relieve el juicio que le merece la deriva final del camino sinodal germano. Es una censura por vía de los hechos, que es la más clara e irrevocable, es decir, que inequívocamente no se presta a reinterpretaciones interesas, los hechos son lo que son: Solo el año pasado más de medio millón de personas renunciaron a la Iglesia Católica en Alemania.. Esto es una debacle en un país que cuenta con 21 millones de católicos. Es la mayor apostasía que registra la Iglesia alemana en toda su historia.
Pero ¡cuidado ! Ante esta contundencia, los líderes o cabecillas del destrozo sínodo alemán no asumen la sentencia de los fieles, sino que «cogiendo el rábano por las hojas», subvierten la lectura, haciendo aparecer todo lo contrario: que se debe a justamente por no haberse llevado a la práctica los resultados del sínodo es por lo que la gente está abandonando…
En fin, un despropósito más. «No hay peor ciego que el que no quiere ver». Lo que sucede es lo que va a seguir sucediendo: el vaciamiento de la Iglesia católica alemana.
Como ya dijera, más o menos, el papa Francisco hace tiempo: con una iglesia protestante en suficiente. Es decir, que las pretensiones del sínodo alemán de radical ruptura con lo que de siempre ha mantenido la Iglesia a lo largo de su historia: rechazan la moral existente hasta ahora, el que las relaciones sexuales consentidas de cualquier tipo sean consideradas inmorales, el matrimonio homosexual, la bendición de las parejas homosexuales, el sacerdocio femenino, la ideología LGTBI+, el aborto, etc. Lo cual es contrario a la Doctrina católica, a la Tradición y al Magisterio, y no se puede aceptar, imposible. Y los fieles lo saben, y esta doctrina alumbrada en el sínodo supone un quebranto de la conciencia de la gente sencilla y que viven fielmente su fe. Se está provocando un dolorosísimo desarraigo, y la consecuencia esta, el abandono: 522.821, en 2022; 359.388, en 2021; 270.000, en 2019.
Pero no escarmientan en cabeza propia ni ajena: se está viendo el abandono masivo de las iglesias protestantes progres, la anglicana -cuyos obispos se están pasando a la católica, y la alemana, luterana, que en 2021 llegó a cifras récords de abandono, con 280.000.
Pero -lo curioso- es que se pensaba que lo del camino sinodal alemán iba a concluir en un cisma. Y no. Sino que ha derivado en un vaciamiento. El que los cismáticos abandonaran la Iglesia Católica Romana no ha sido el resultado, sino que se han quedado dentro, y está provocando -o forzando- la salida –o expulsión- de los fieles afiliados (que pagan en impuesto religioso); y los que sigan, aun estando en desacuerdo con el proceso de mundialización de la doctrina sinodal que se trata de imponer, en conciencia no admitirán ni asumirán esta versión y seguirán fieles a la doctrina católica de siempre. Todo lo cual creará una fractura interna. Y en consecuencia, si quitas a los que han abandonado y abandonen más a estos fieles tradicionales –y que resultan ser los más auténticos, religiosos y comprometidos-, la “nueva” iglesia del sínodo alemán quedará bastante vaciada de feligreses. Lo cual será la sentencia definitiva a esta aventura de alinearse con la narrativa mundana, de hacer a la Iglesia semejante a un mundo pagano. Si no aceptan a la Iglesia como es, deben rectificar o marcharse.
Para una amplia información de este asunto tan preocupante, les invitamos a leer le siguiente artículo de Religión En Libertad: “La Iglesia alemana perdió en 2022 medio millón de fieles: 44% más que en 2021… ¿cuál es el motivo?”
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