La música del Diablo

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Hoy en día la música que escucha la inmensa mayoría de los jóvenes es de origen satánico. Los géneros musicales del Rock and Roll, la música Pop, el Hip Hop, el Rap, el Funky, el Heavy 

 Veamos los orígenes del Rock and Roll, empezando por su etimología. El término, aunque acuñado originalmente en canciones marítimas, en los años ´30 degeneró en una referencia velada a la fornicación. Fue el locutor de radio, Alan Freed, quien popularizó el nombre en referencia al nuevo género, una fusión entre el Rhythm and Blues, el Swing y otros estilos. Uno de los exponentes más importantes del nuevo estilo, que ejerció una gran influencia en músicos de Rock posteriores, al que muchos llaman el “abuelo del Rock“, fue el cantante y guitarrista Robert Johnson (1911-1938). Dicen que este personaje misterioso, que sólo grabó 29 canciones, del que muy poco se sabe, y que murió en circunstancias extrañas a los 27 años (inaugurando una verdadera tradición del Rock), adquirió su habilidad a la guitarra gracias a un pacto con Satanás. Esto lo confirma la letra de su canción Crossroad Blues, en la que narra el encuentro con Satanás en un cruce de caminos; éste le ofrece fama y dinero a cambio de su alma y el joven músico acepta el trato. En la canción Me and the Devil Blues, Johnson cuenta lo que fácilmente se puede interpretar como el Demonio que aparece una mañana para cobrar su parte del trato. Esto es lo que dice (traducción mía):

Esta mañana temprano

cuando has tocado en mi puerta

esta mañana temprano, ooh

cuando has tocado en mi puerta

he dicho “hola, Satanás

creo que es hora de irse”

El logro de Freed fue extender la incipiente música Rock a un público blanco, mientras el Bluessiempre había sido una música exclusivamente negra. El primer gran éxito del Rock and Roll, que convirtió el género en un fenómeno de masas, llegó en 1954 con Rock Around the Clock de Bill Haley, y la mayor revolución social de los tiempos modernos había nacido.

Con el auge de Elvis Presley se originó una nueva tendencia inquietante en la música: la idolatría de las estrellas de Rock por parte de sus seguidores o “fans”, una palabra derivada de “fanatics”. Bastaba con que Elvis se subiera a un escenario para que hordas de chicas adolescentes entraran en éxtasis. Se podría decir que en su presencia sus fans caían en una especie de trance, perdiendo completamente el control de sus actos.  (…)  Si añadimos a esto el consumo masivo de alcohol y otras drogas, tenemos un cóctel extremadamente peligroso, que está perfectamente diseñado para estimular en los adeptos las bajas pasiones y despertar todo tipo de lujuria y maldad.

 

Ahora, tras seis décadas de Rock and Roll, cuando vemos algún vídeo de Elvis Presley hasta nos parece inocente, en comparación con las modas depravadas que le han sucedido.

 

Como no podía ser de otra manera, la vida personal de Elvis Presley era un auténtico desastre. Las fiestas interminables y las múltiples infidelidades a Priscilla, su esposa, eran notorias. Su adicción a las drogas de prescripción, sin las que a partir de 1970 no podía ni levantarse por la mañana, iba mermando rápidamente su salud. El testimonio de muchas mujeres que le conocieron, afirmando que era un “chico de mamá”, su inquietante gusto por chicas de 13-14 años, y la incapacidad de superar emocionalmente la muerte de su madre en 1958, hacen pensar que padecía de una inmadurez patológica, el síndrome del eterno adolescente. Su muerte trágica en 1977 a la edad de 43 años, provocada por el abuso de drogas y el agotamiento debido a su frenético ritmo de actuaciones, es paradigmática de la sórdida historia del Rock and Roll.

 

Si los años cincuenta fueron los años de Elvis Presley, los años sesenta fueron de los Beatles. Al llegar a la edad adulto todos abandonaron la religión en la que habían sido criados. En una entrevista de 1964 su propio jefe de prensa, Derek Taylor, dijo lo siguiente: «Son completamente anti-cristo. bueno, yo soy anti-cristo también, pero ellos son tan anti-cristo que me escandaliza, lo cual no es fácil de hacer. «

Philip Norman, considerado el biógrafo definitivo de los Beatles, cuenta lo siguiente:

«Mientras se encontraban en Hamburgo, cada domingo John [Lennon] se ponía en el balcón, mofándose de los fieles que se dirigían a la iglesia de san José. ató un preservativo lleno de agua a una efigie de Jesús y lo colgó para que lo vieran los que se iban a misa. una vez orinó en la cabeza de tres monjas.» 

En la cúspide de su fama, John Lennon dijo que los Beatles eran “más famosos que Jesucristo”, una declaración que causó protestas y la quema de sus álbumes en muchos lugares de EEUU. La frase, sacada de una entrevista de 1966, es quizás más blasfema en su contexto:  «El cristianismo se irá. menguará y desaparecerá. no hace falta que lo argumente; tengo razón, y el tiempo lo demostrará. ahora somos más famosos que jesucristo.»

Los Beatles fueron los mayores profetas, no sólo del odio hacía Cristo, sino de todas las plagas morales y espirituales que azotaron Occidente durante la turbulenta década de los ´60, utilizando como principal vehículo la música Rock and Roll. Entre ellas cabe destacar lo siguiente:

  • el uso masivo de drogas psicodélicas como el LSD o la marihuana
  • la introducción de la espiritualidad oriental New Ageen Occidente
  • el “amor libre” y la aceptación social de la sexualidad fuera del matrimonio
  • el desprecio por parte de los cristianos de sus propias tradiciones culturales
  • la rebelión sistemática de los jóvenes contra sus padres.

Los católicos que profesan una admiración por los Beatles deberían reflexionar sobre lo que representan en el proceso revolucionario anti-cristiano.

 

En retrospectiva, la relación entre el declive de la cultura cristiana en Occidente y los Beatles es evidente para cualquiera con dos dedos de frente. No obstante, hay que reconocer la astucia de las campañas de marketing, que contraponían a los dos grandes grupos británicos de los ´60, los Beatles y los Rolling Stones, como si fueran cosas muy distintas, cuando en realidad eran dos ramas del mismo árbol. Si los Rolling Stones eran abiertamente satánicos y hacían alarde de su vida depravada, los Beatles, con su imagen de chicos buenos (al menos al principio de su carrrera), promocionaban la misma agenda, pero de manera más encubierta. El Demonio suele lograr mucho más con la persuasión insidiosa que con una guerra abierta, pero lo que nunca le falla es el viejo truco del poli bueno, poli malo. Muchos padres de la época aceptaron a los Beatles como un mal menor, pensando: “no me gustan estos Beatles, pero si al menos mi hijo no va detrás de los Rolling Stones…”

La Reina Isabel II contribuyó a este engaño, cuando en 1965 otorgó a los Beatles la M.B.E. (Most Excellent Order of the British Empire). Creo que fue una estrategia muy astuta, ya que con esta condecoración el establishment británico mandó un mensaje muy claro: los Beatles no son malos, son “de los nuestros”.

 

Ahora se ve claramente que era una falsa dicotomía, porque a pesar de su satanismo descarado, los Rolling Stones se convirtieron oficialmente en parte de la élite social en el año 2003, cuando Mick Jagger fue nombrado Caballero del Imperio Británico. ¡Un caballero, ese degenerado! Se supone que un caballero es alguien que, aparte de sus éxitos profesionales, ha demostrado tener rectitud de carácter y es un modelo a seguir. Entonces, ¿por qué hacen caballero a Mick Jagger?

El personaje que introdujo a los Rolling Stones en el satanismo fue Kenneth Anger, homosexual militante, productor de cine independiente y adepto de la religión Thelema fundada por Aleister Crowley. Crowley es el hilo conductor de la historia del Rock de los años ´60 y ´70, el satanista más influyente de todo el siglo XX, y el auténtico cerebro detrás del movimiento New Age que tuvo tanto auge a partir de los años ´60. Estéticamente las películas de Anger oscilan entre un género que él llama homo-erotismo (prefiero no saber exactamente en qué consiste) y el satanismo puro y duro.

 

En 1969 Mick Jagger puso la música para el corto de Anger, Invocation of my Brother Demon(Invocación de mi Hermano Demonio), que algún crítico ha calificado como “los 11 minutos más malévolos de la historia del cine”. Esta película es protagonizada por el mismísimo Anton LaVey, el fundador de la Iglesia de Satanás.

Abajo está la imagen de portada de su álbum de 1967, Their Satanic Majesties Request, con Mick Jagger vestido de brujo.

La canción Sympathy for the Devil de este mismo álbum es un auténtico himno a Satanás.

 

No es necesario que explique al lector a quien simboliza la cabeza del macho cabrío en la portada de su álbum de 1973, Goat´s Head Soup. En este álbum, la canción Dancin´ with Mr. D. es una alabanza al Demonio. La última estrofa hace una referencia grotesca a la muerte y dice de forma blasfema: “Lord, have mercy, fire and brimstone.” (Señor, ten piedad, fuego y azufre.)

El satanismo de los Rolling Stones es muy evidente, pero cuando digo que también los Beatles eran satánicos, la gente suele reírse. Sin embargo, si se mira de cerca, y si se sabe qué mirar, hay tantas huellas diabólicas que es difícil saber por dónde empezar. Podría empezar simplemente por las portadas de sus discos. La mítica portada del que es quizás su disco más famoso, Sergeant Pepper´s Lonely Heart´s Club Band de 1967, donde según McCartney y Starr, figuran los “héroes” del grupo, incluye una foto de Aleister Crowley, que ya he mencionado. Hay muchos que sospechan que el misterioso Sergeant Pepper es Crowley mismo, y que todo el álbum es un homenaje a este personaje siniestro. La teoría es muy plausible si tenemos en cuenta lo que representa espiritualmente el disco: el conocimiento arcano a través del uso de drogas y la magia. Además, Crowley murió en 1947, 20 años antes de la salida al mercado del álbum en cuestión, cuya primera canción empieza: “Hoy hace 20 años que Sergeant Pepper enseñó la banda a tocar.”

 

El Beatle que tiene la marca de Satanás más clara es sin duda John Lennon.

 

Aparte de los Beatles y los Rolling Stones, todas las grandes estrellas del Rock de los años ´60 llevan la marca inequívoca del Diablo. Jim Morrison de The Doors hasta se casó con su mujer por el ritual wicca, que consiste en ponerse dentro de un pentagrama dibujado en el suelo, invocar a Satanás y beberse la sangre del otro contrayente. Durante sus conciertos este desgraciado sacrificaba un cordero para mofarse de Jesucristo, el Cordero de Dios.

 

Nunca desaprovechó la oportunidad de burlarse de Nuestro Señor. De hecho, la imagen más famosa de él, con el torso desnudo y los brazos en cruz, es una referencia blasfema a la Crucifixión. Fue arrestado y condenado por exhibirse indecentemente delante de menores. En 1971 murió de una sobredosis de heroína… a la edad de 27 años.

 

La influencia de Crowley está muy presente en Morrison, como demuestra esta imagen de un álbum de The Doors, con el cantante apoyado en un busto del mago, formando con sus brazos un triángulo, un símbolo masónico.

 

Ray Manzarek, otro miembro de The Doors, dijo de Morrison: «No fue un artista. no fue un showman. fue un chamán. estaba poseído.»

Otra alma atormentada del Rock de los ´60 fue el guitarrista Jimi Hendrix, verdadero heredero musical de Robert Johnson. Su mismo agente, Alan Douglas, dijo de Hendrix:»Creía que estaba poseído por algún espíritu, y yo llegué a creérmelo también.»

Su novia, Fayne Pridgeon, dijo lo siguiente:

«Siempre hablaba de un demonio que estaba dentro de él, sobre el cual no tenía ningún control. no sabía porqué hacía ciertas cosas, porqué decía ciertas cosas, cómo las canciones salían de él… me parecía que estaba atormentado, roto por dentro, realmente obsesionado con algo malvado…. me solía hablar de ir [a Georgia] para ver si alguna curandera le expulsaba el demonio que llevaba dentro»

Hendrix es recordado no solamente por su virtuosismo a la guitarra, sino por su ataques de ira destructiva en directo. En un concierto de 1967 llegó a prender fuego a su instrumento sobre el escenario. Este momento fue captado por un joven del público y la foto se convirtió en una de las imágenes icónicas del rock and Roll. Me parece muy apropiado, porque muestra la esencia de este moviento revolucionario: el culto a Satanás. Muchos ingenuos pensarán que fue un gesto de locura sin más, pero el mismo Hendrix luego aclaró que fue “un sacrificio” de lo que más quería, y todos sabemos a quién sacrificaba su guitarra. No le sorprenderá al lector saber que Jimi Hendrix murió a los 27 años, ahogado en su propio vómito tras intoxicarse con barbitúricos.

Sería demasiado penoso seguir hablando de todos los pobres músicos del Rock que se hicieron profetas del Demonio. Es posible que muchos de ellos vendieran su alma para lograr fama y éxito, pero al final lo importante es saber que el Rock and Roll es un arma poderosísima de Satanás para pervertir a los jóvenes, alejándolos de Dios.

Christopher Fleming

Fuente: http://adelantelafe.com/la-musica-de-diablo/

 


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