La irreligiosidad española

La irreligiosidad española

En estas vacaciones he pasado unos días en mi pueblo natal, en el centro de España. He asistido diariamente a misa al caer de la tarde (permítaseme: aunque tan sólo fuera por visitar un rato el magnífico templo, cabecera de esta página, merece la pena, acudir un rato). Si es sobrecogedor ese monumento, lo es más verlo vacío, en este caso dolorosamente.  Es escalofriante el dato: de 12.000 personas que habitan la localidad, tan sólo son juntamos, contados, 12. Un uno por mil acude a la celebración diera de la santa misa.

Y a uno le da por acordarse de aquellas palabras del mismo Señor: “cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?“ (Lc 18,8)

Esta cifra demoledora ya la pude comprobar hace cuatro años. Entonces en esta misma parroquia, el jueves santo, en la misa estuvieron unas 130 personas, de las 13.000 que habitan en el pueblo. En la procesión de Cristo, el 7 de septiembre de 2013, no sería ni un centenar. La asistencia a misa los domingos será de 40 personas los sábados y 100 los domingos. Es decir, un 1 por 100 es la práctica religiosa.

Si estos datos los centramos en las edades comprendidas entre los 15 y 45 años, las cifras son de nula absoluta práctica religiosa, o extinción de la fe. Pues de gente comprendida entre esas edades, o si se quiere de 0 a 50 años, la existencia a misa es de 24 personas, de una población de 8.000; un 0,3%.

35 o 40 años atrás, cuando el pueblo tenía 1.500, la asistencia a misa sería 350 personas. Un 25%  o un 30%. La asistencia a la procesión, 450 personas.

Estos datos tan localizados, pueden servir de botón de muestra, para una España que representa uno de los índices más alto de irreligiosidad de toda Europa. Aunque, más en general, y este es un tema que trataremos en un próximo artículos, Europa y Occidente están en un proceso alarmante de apostasía cristiana y paganismo.

En España se ha pasado de un 75 en 2010 y un 20 de ateos, a la actualidad a un 69 por ciento de católicos y un 24 de ateos, en seis años. Según el CIS cada año baja un punto el porcentaje de católicos, pero no baja la práctica, que se mantiene en el 14 por cien.

No obstante, en este panorama desértico, hay sorprendentemente brotes verdes: algunos pocos conventos de clausura femeninos están viendo crecer las vocaciones (muestra de ello, son las clarisas de Soria, dominicas de Lerma, Iesu Communio o las carmelitas de Avila.

Luis M. Mata

 

 


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