!No tenemos miedo¡

!No tenemos miedo¡

No tenemos miedo, pero es para aterrarse; no tanto por estos energúmenos y zumbaos que acaban con la vida de un semejante a cuchilladas y lanzando un vehículo contra ellos, no, sino por la ruina mora, humana y de valores que está precipitando a Occidente al pudridero de la historia. Esto sí que da miedo.

No entiendo qué se quiere decir exactamente o demostrar con eso de «no tenemos miedo». Como si esto aportara alguna solución o quisiera decir a los que nos meten miedo, que no nos lo meten, aunque sigan matando, o tal vez, es un querer a través de un embrujo de la repetición de unas palabras mágicas querer borrar el miedo que si que tenemos. Francamente no acabo de ver qué se pretende con ese eslogan.

En lugar de «flatus vocis», de retórica hueca, hay que ir pensando cómo solucionar este mal loco que nos ha venido encima y amenaza con cosas aún mayores.

¿Cómo atajar este gravísimo problema?

Se han puesto restricciones, se les ha inspeccionado, quién está detrás de cada mezquita; a los imanes se les ha identificado, estudiado su historial, se les ha acreditado bajo garantías; ha habido un seguimiento de sus palabras;

Se les ha de pedir un juramento de sometimiento a las leyes del país al que entran a formar parte.

Esta apertura descontrolada y construcción de mezquitas, incluso a las que se les ha favorecido desde de la Administración, han provocado un inflación de templos musulmanes por todo Occidente, cuando en sus países no toleran la construcción de una simple iglesia y las que había históricas se las han apropiado o destruido, tras expulsar cruelmente a los cristianos de origen.  En España en unos pocos años ya hay 1.400 mezquitas; en Francia existen más mezquitas que iglesias; en Inglaterra, hay más de 1.700 mezquitas oficiales en Gran Bretaña, 2.000 salas de oración musulmanas y miles de desconocidas mezquitas, no oficiales, en garajes o depósitos repartidos por todo el país; sólo en Londres 423 mezquitas abiertas y 500 iglesias cerradas en veinte años.

La mano que mueve la cuna del Nuevo Orden Mundial, nos da, que está por favorecer y expandir el islamismo al objeto de minimizar al cristianismo.

En la manifestación de Barcelona, se pudieron ver cientos de pancartas diciendo «no a la islamofóbia». ¿Dónde está la islamofóbia? Yo no la veo por ningún lado. Es más, todo lo contrario lo que hay es un apoyo y protección de todo lo que hace referencia al Islam. Por otra parte, socialmente hay que presionar a los seguidores musulmanes, para que se manifiesten  ellos mismo contra estos comportamientos salvajes que surgen leyendo el Corán y presionen a sus dirigentes y voces autorizadas del Islam para que emprendan acciones para evitar este terror maldito.

Pero mucho nos tememos -perdón, por el nos tememos- que todo va a seguir igual. Pues la civilización islámica, que desde sus mismos orígenes, se expandió a través de la violencia, lanzando una desaforada ofensiva contra una Cristiandad.

Y otro nos tememos -perdón, por el tememos-: que Grégor Puppinck tenía razón cuando afirmaba: “Una alianza entre musulmanes, masones y demócratas ingenuos busca marginar a los cristianos”.

 Y ¿no tenemos miedo? Para echarse a temblar.

ACTUALIDA CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comenzar una Conversación

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *