La falta de libertad religiosa en China

 La falta de libertad religiosa en China

China tiene miedo a la religión y sus valores, de ahí que trate de prohibir, sofocar y manipular cuanto sea posible. En cualquier otro terreno la represión puede lograr éxito, pero en lo religioso lo tiene complicado; es como querer poner puertas al campo. Todo ser humano tiene su alma creada por el Dios. De ahí que chino tire hacia Dios por inclinación natural (aún pese a que allí y acá, traten de cargarse la naturaleza humana). Pero no hay Ley que lo pueda impedir eso. Vean en Rusia, el comunismo «ha desaparecido» y la religión, especialmente la cristiano-ortodoxa, florece. 

El comunismo chino trata de ahogar cualquier tipo de expansión de la fe religiosa. Ha prohibido a los políticos del partico comunista y los dirigentes del país, presentes o futuros, tener ninguna fe fuera de la del comunismo. Los miembros del Partido comunista chino «no deben tener creencias religiosas», sino seguir el marxismo ateo, de otro modo, serán castigados.

Según el jefe de la Administración estatal para los asuntos religiosos, Wang Zuoan: «Las religiones deberían “sinizarse”… Debemos guiar a los grupos religiosos e individuos con los valores fundamentales del socialismo y las excelencias de la cultura tradicional china y ayudar a los grupos religiosos a escavar en sus doctrinas para encontrar partes que sostengan la armonía y el desarrollo social». «Algunas fuerzas extranjeras han usado la religión para infiltrarse en China y en algunos lados se difundieron actividades religiosas ilegales, que han amenazado la seguridad nacional y estabilidad social».

 Al cristianismo le imponiendo todo tipo de trabas, impedimentos y hasta lo combate con persecuciones,  provocando una la religiosidad clandestina. En el caso cristiano-católica, imponiendo una jerarquía elegida por ellos. A través de la persuasión, la opresión e incluso la violencia, las autoridades tratan como sea de controlar y sofocar el sector oficial de la Iglesia. Ello ocurre a través del control obligatorio y del registro de sus miembros.  

 Hace años, no tanto, veinticinco o treinta, había una actitud digna y crítica en la sociedad occidental, contra los países con regímenes dictatoriales, a los que se les censuraba en cualquier foro y se les hacia el vacio. Pero hoy día, el cinismo y la hipocresía, el egoísmo y la insolidaridad, hacen que nadie diga nada cuando existen intereses principalmente económicos: nadie reprocha ni tiene una actitud de repulsa o censura con países como este, el Chino, u otros, como los petroleros, como Arabia Saudita. Es más, todos corren a hacer negocios con ellos.

 Al igual que Enrique VIII de Inglaterra, hace 500 años, y luego, hace 200 y 100 años, la Francia napoleónica, intentaron imponer y manejar la religión politizándola a su acomodo, tarde o temprano acabaron fracasando. Cuanto más nos acercamos a estos tiempos de acontecimientos rápidos, el fracaso sobreviene más pronto. El fracaso el Partido Comunista chino fracasará no tardando en sus pretensiones religiosas. Lo peor es el dolor que está causando y va a causar hasta entonces.

La religión anglicana ha tardado, pero pese al aparato político e institucional, toca a su fin. En Gran Bretaña apenas un 15 por ciento de británicos afirman ser anglicanos. En Francia fracasó prácticamente de inmediato el intento de politización de la religiosidad francesa: Émile Combes, primer ministro de Francia entre 1902 y 1905, ilegalizó a la Iglesia y, cuando ésta carecía de personalidad jurídica, promulgó la ley de las “cultuales”. Con esta ley nacieron las llamadas asociaciones cultuales (de culto público), que, naturalmente, controlarían el Estado. Esta ley otorgaba al Estado la capacidad de nombrar obispos y párrocos.  

La historia se repite: esto, más menos, está pasando en China. Hay obispos que son reconocidos por la Santa Sede, pero que a la vez aceptan puestos en la Asociación Patriótica, que proclama públicamente “principios inconciliables con la doctrina católica”. Luego hay obispos que participan en ordenaciones episcopales ilegítimas, y que concelebran con obispos excomulgados. Hay curas que se autoproclaman obispos. Y hay curas que son ordenados por obispos ilegítimos, etc. Como consecuencia, muchos se preguntan: ¿Quién es nuestro verdadero pastor?” y “¿Podemos recibir los sacramentos de ellos? o bien “¿Ellos todavía pertenecen a la Iglesia católica?”. .Algunos sacerdotes no oficiales incluso han preguntado si Roma [la Santa Sede] ha aceptado la política del gobierno de eliminar la Iglesia subterránea, o si todavía sigue siendo necesario negarse a adherir a la Asociación Patriótica. La desconfianza está más que difundida.

Y el final será el día que el Papa diga -lo que no dice por prudencia y no provocar…- como dijo el papa santo Pío X: «Non possumus». No podemos obedecer a los hombres antes que a Dios.

  

 ACTULIDAD CATOLICA

 


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