La codicia del poder

 

La codicia es una fuerza cegadora. La política respecto al poder lo es tanto o más, como el avaro respecto al dinero.

Jamás se ha visto cosa igual, pero un partido -el PSOE- con 84 parlamentarios de 350, se alza con el gobierno en España.

Estamos expectantes de ver cómo se las apañará para gobernar…

Esto parece milagroso. O es obra de Dios o del Diablo. Ya veremos. Pero nos tememos que es obra de este último. Porque el origen de esta subida al poder parece tener un origen «non santo»: fruto de la codicia de unos, de la malaleche de otros, del odio, la venganza, el egoísmo, el separatismo, el golpismo, la corrupción, etc. Muchos nos tememos que esto va acabar de mala manera. Lo que nos vamos a reír, o por mejor de decir, llorar, o ambas cosas. Al loro. Lo que no nos vamos es a aburrir.

Y algún dato inquietante:

En esta melé extraña de partitos que han votado a la contra, les ha unido el afán destructor del adversario -o por ser más preciso, enemigo-. Esta amalgama de partidillos, cuyo rostro (algunos le han llamado «Frankenstein») revela con idéntica expresión la composición del Frente Popular del 36, o sea de aquellos que -al igual que hoy- se alzaron con el poder de manera nada clara, y que se organizaron en una especie de contubernio disparatado de revanchismo y furibundos intereses, y que acabaron por desgarrar a España, desembocando en una guerra civil tremenda.

Para los católicos este es el panorama: La mayoría de estos partidos frentepopulista son laicista a rabiar; los otros dos, Ciudadanos es pagano y el PP es masón. No decimos más.

Esto se pone feo. Ya veremos si en este país no llegamos a las manos…

 

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