La Antiglesia o Sinagoga de Satanás

“Conozco tu tribulación y tu pobreza – aunque eres rico – y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás.” (Ap 2,9).

“Mira que te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que mienten; yo haré que vayan a postrarse delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado.” (Ap 3,9).

Estas son palabras de nuestro Señor Jesucristo, y no podemos dudar de ellas. Pensemos: ¿Qué dice? No dice la iglesia de Satanás sino la sinagoga de Satanás. Y, en cambio, a su Iglesia Cristo si la denominó como iglesia (“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mt 16,18). Es decir, que no se trata de una iglesia al uso, sino una iglesia -sinagoga- con tintes concretos, ¿con connotaciones, de alguna forma, directa o indirecta, o con apariencia, etc. de raigambre judía? Pero, y en cambio, añade el Señor “se llaman judíos sin serlo”; ¿quiénes se llaman judíos y no lo son?...

Sin duda, se trata obviamente de una falsa iglesia, idolátrica, que ha contagiado y extendido a la humanidad su mentira, que obedece al padre de la mentira, es decir, a Satanás (= Lucifer caído). ¿Quien, pues, es ella? ¿Quién, pues, reúne esa dos falsedades: la de iglesia o religión y la de ser judía, y que se pasa por tales? ¿Y cuál es su objeto?

Arriesguemos tratando de pergeñar algo al respecto:

Podría tratarse de una organización o pseudoiglesia, que se tiene como una religión y que se hace pasar por ser de origen judía, es… (¿en quién cabe pensar?).

Esta organización, “sinagoga de Satanás”, es una especie de anti-Iglesia, que, escondida, oculta, obra astutamente desde la sombra, esparciendo su falsa religión, la religión luciferina, una superseudorreligión, una mezcolanza de sectas, ¿Nueva Era?, de espiritualidad autogestionaria, de prácticas espiritistas, de magias esotéricas…, para alterar la realidad con pseudopoderes, etc., posibilitadoras de canales de comunicación, de apertura, para que las fuerzas diabólicas ejerzan su influencia cada vez mayor en medio del mundo. En definitiva, idolátricas, demoniacas, que estuviera por encima de cualquier fe o credo; como la religión cristiana, a la que pretende suplantar y eliminar. “He visto personas de la secta secreta minar sin descanso a la gran Iglesia…”, dice Ana C. Emmerick.

En definitiva, se trata una organización con ropaje religioso, de obediencia satánica, que hace la guerra (persigue de todas las formas) a la Iglesia de Cristo, a su Reino, a la religión verdadera.

Una organización secreta, oculta en su esencia, pero que llevará a cabo su propósito de manera eficaz de combatir el cristianismo. Y que llegado su momento emprenderá su persecución abiertamente y de la forma más brutal, en la llamada tribulación o gran tribulación:  “despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.” (Ap 12,17).

 Esta gigantesca -globalista- secta satánica o Antiglesia albergará la presencia del Anticristo. Será a la Iglesia lo que el Anticristo Cristo, su antítesis, su enemiga infernal. La Anti-iglesia, cuyo propósito es el de arrebatar los pueblos redimidos por Cristo con la intención final de obligarlos a adoptar la religión luciferina, bajo el dominio de un rey -amo-del mundo, el Anticristo o la Bestia.

Esta es una realidad ya presente y operante en medio del mundo actual, y de manera definitiva. Una organización de carácter pseudorreligioso encargada de minar a la Iglesia, de llevar a su gente a la apostasía, de desprestigiar, de destruirla… Que contará para ello con los poderes políticos -los reyes de la tierra, con quien fornicará (Cf. Ap 17,2)-.

En definitiva, que el remplazo de la Iglesia de Cristo sería por la Sinagoga de Satanás, es decir, por un espiritismo satánico, que extendería al mundo un reinado de tinieblas -caracterizado por la corrupción más adyecta y desoladora: amar el mal y la adoración del Maligno-, según el espíritu del tiempo, donde reinaría el Príncipe de este mundo, el Misterio de la Iniquidad, y que arrastrara a la Humanidad a su perdición.

 

Y al final, como revela el Señor, refiriéndose al ese pequeño Resto de fieles suyos que resistirán: Conozco tu tribulación y tu pobreza (la situación tan tremenda en que se va a encontrar su Iglesia); pero te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, haré que vayan a postrarse delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado (a aquellos que te persiguen en tribulación se convertirán y entrarán en mi amada Iglesia, tras la victoria final).

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