
- Dios creó el mundo, a los seres humanos, a sabiendas de que estos le podrían complicar la vida: de que era una apuesta arriesgada, de que todo se podría venir al traste, por el difícil equilibrio entre la libertad que dignidad la condición humana y su determinación por el bien, al cual podría traicionar, comprometiendo del destino de santidad de la persona querido por Dios. Pese a todo, Dios decidió dar el paso de crearnos; pues tenía un as en la manga -costo sí, pero resolutivo-: el de su Hijo. Seguir leyendo «Pensamientos de Fe (51)»





