«Les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,10-11).
La Natividad de Jesús, su onomástica o cumpleaños, es lo que se celebra en estas fechas, aunque no lo parezca.
Para San Francisco la Navidad era, de todas las grandes fiestas, su preferida. Él la que llamaba “fiesta de la fiestas”. Y a él se debe la «invención» del tradicional Belén.
Dado el momento navideño que vivimos exponemos una singular y significativa anécdota propia de una alma como la suya.
San Francisco era un ser tan sumergido en la presencia del Espíritu de Dios, que era movido a unos grados de libertad extraordinarios; esta anécdota en la que rompe «moldes o estereotipos», es una muestra de ello: