Así vamos por la vida, como si lo más importante no existiera. Sin en alma nada somos, y sin embargo… nos empeñamos en vivir como si tal. Si se tuviera convicción real de la importancia de lo que somos: seres de dignidad espiritual. Seguir leyendo «Como si no existiera el alma»→
San Esteban, el protomartir o el primer mártir después de Jesucristo, decía al final de su martirio, mientras lo apedreaban: «Señor Jesús, recibe mi espíritu» (Hechos 7,59); tal y como el Señor, a punto de expirar en la cruz, decía: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46).
El 2 de febrero se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Este año bajo el lema “La vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido”.