«Nadie puede ser esclavo de dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o bien despreciará a uno y amará al otro, o bien despreciará a uno y se afeccionará al otro» (Mt 6,24).
O sea, solo tendrá ojos para uno y no para el otro.
Como invisibles capas tectónicas de continentes que se mueven sin que apenas las percibimos, excepto en los roces puntuales, que derivan en algún movimiento telúrico, así ocurre entre estas dos ya visiones fundamentalmente de la realidad humana del mundo occidental, dos paradigmas que se alinean y que de forma irremisible van a chocar.Seguir leyendo «El progresismo y la cosmovisión cristiana»→
A quién más se le dhttp://Advertencia a los preladosio, más se le exigirá. En la imagen, el Papa San Gregorio Magno (540-604) en un óleo de Francisco de Goya.