
No son pocos los pensadores contemporáneos que sostienen que, los argumentos tradicionales sobre la existencia de Dios, a partir de la observación del mundo, carecen de sentido en la actualidad. Seguir leyendo «La ciencia y la existencia de Dios»

No son pocos los pensadores contemporáneos que sostienen que, los argumentos tradicionales sobre la existencia de Dios, a partir de la observación del mundo, carecen de sentido en la actualidad. Seguir leyendo «La ciencia y la existencia de Dios» →

Una de las intuiciones más originales y polémicas de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) es esta: la materia física incluye en su interior una capacidad potencial para expandirse, evolucionar y ascender hacia el espíritu. No hay escisión ontológica entre materia y espíritu, sino que ambas son etapas de un mismo proceso de complejificación y ascensión de la Materia hacia el Espíritu. Seguir leyendo «La potencia espiritual de la Materia, 100 años después» →
«Veo de nuevo con toda claridad que no debemos utilizar a Dios como tapa-agujeros de nuestro conocimiento imperfecto. Porque entonces, si los límites del conocimiento van retrocediendo cada vez más —lo cual, objetivamente, es inevitable—, Dios es desplazado continuamente junto con ellos y por consiguiente se halla en una constante retirada. Hemos de hallar a Dios en las cosas que conocemos, y no en las que ignoramos.» (D. Bonhöeffer) (1).
Lo que Dios asumió eso salvó[1]. El mundo, la vida del ser humano, todo, todo… ya nada podrá ser igual; si esto es verdad, si Dios ha entrado en nuestro mundo, haciéndose uno de nosotros, con todo lo que ello iba a suponer para Él y para nosotros. El nacimiento de Jesús es un acontecimiento universal que afecta a todos los hombres -creyentes y no creyentes-.
Estas fechas festivas son denominadas —por ahora y aunque ya no lo parezca— Navideñas, por la natividad de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios entrando en la historia humana, haciéndose uno de nosotros, para asumiendo nuestra condición, salvarla, invitándola a su Reino de santidad y abrirla la puerta del cielo. No ha habido acontecimiento más extraordinario jamás en el mundo que este; sin embargo, ya parece haberse olvidado.
