Amar a Dios es hacer lo que El nos diga. Y esto es lo que nos dice en el Evangelio (Mt 5,39-42) de hoy, 15 de junio: devolver bien por mal. Aunque nos cueste «no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra», no nos queda otra alternativa, sino no entraremos en el reino de Dios, no le amaremos, no tendremos una relación de amistad con Él, no seremos semejantes a Él, no estaremos cumpliendo la vocación con que hemos sido constituidos: el de ser como Él es, santos: «sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.» «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso».
Categoría: BIEN-BONDAD
La acción anónima del Espíritu Santo en todos
Dios está presente en todos los seres humanos; aunque hay graduaciones. Y actúa en ellos con mayor o menor intensidad. A nadie deja huérfano de su asistencia paternal; «pertenezca o no» a la Iglesia.
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Los no cristianos también hacen el bien
En el Evangelio de la Misa de hoy, 26 de febrero, los discípulos de Jesús le plantean una cuestión que podemos comprobar hoy día también: que más allá de sus seguidores, los cristianos, se producen hecho milagrosos y también hacen cosas buenas.
Amar y hacer el bien están por encima de cualquier ley
Hoy 7de septiembre, como ayer, el Evangelio (Lc 6,6-11) nos narra un momento clásico de Jesús como era curar a los enfermos, siempre y en cualquier momento, y esto no importa que sea en sábado, día sagrado en que se prohíbe por ley hacer nada.
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La rapante mediocridad
Algo hay que no va como se supone que debería ir. La mediocridad existencial del ser humano de actual es apabullante. No hay honor, no hay amor a la verdad, no hay moral, no hay grandeza, no hay genio creador, no hay aspiración a lo más sublime y elevado; se vive para nada, sin trascendencia, sometidos a la efímera transitorialidad de los placeres fugaces.





