
El Evangelio (Mt 9, 14-15) de la liturgia de hoy, 20 de febrero, hace referencia al ayuno. A veces tan discutido por la gente de mundo que no lo encuentran sentido; así como los fariseos que —en sentido contrario— lo veían como un precepto absoluto. Jesús en este pasaje respalda el ayuno, a la vez que enfrenta el hermetismo rigorista de los fariseos, maniatados por las normas y sometidos a la hipocresía de las apariencias.






