Esta división de la modernidad la hemos interiorizado más de lo que pensamos. Sin embargo, razón y fe van unidas siempre en admirable equilibrio. La fe no es irracional sino razonable; la razón se purifica y «piensa mejor» que diría Pascal, cuando la fe la va elevando.
El propio Dios se vale de los sentidos para hacernos conocer lo que desea, pues «Dios provee a todo de acuerdo con la naturaleza de cada uno. Ahora, es natural al hombre elevarse a lo inteligible por lo sensible, porque nuestro conocimiento se origina a partir de los sentidos».