
Esto que dice Jesús a sus discípulos ya en los tiempos postreros antes de su ascensión a los cielos, es de una relevancia notable, pues aquí radica mucho de lo que significa ser realmente cristiano. Esto dice Jesús: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.» Unas pocas palabras en las que se halla todo el secreto de lo que hay que saber y vivir, para experimentar la verdad de la fe cristiana.
En el evangelio de la misa de hoy, VI Domingo de Pascua, se cita o aparecen las tres personas de la Santísima Trinidad. Este tiempo pascual es un momento decisivo, porque Cristo ya se va como despidiendo y aprovecha para dar mensajes potentes para que los tengan en cuenta sus discípulos. Dado el contenido y la solemnidad de las palabras que les dirige, para que no se vean agobiados, les dice: «Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.»
La prueba del amor al Señor es guardar sus palabras, es decir, como Jesús repite muchas veces hacer su voluntad. Quien no esté dispuesto a esto, es mejor que desista, pues no es cristiano, tal vez viva en la hipocresía. Y es más incluso de hacer su voluntad, el termino guardar quiere decir o viene a significar: encerrar dentro del corazón cuanto el Señor nos dice en su Evangelio, el depósito de la fe penetrado en nuestro interior. De modo que esto conlleva el que, nada más y nada menos, que la Trinidad habite dentro de esa persona: «haremos morada en él«. No hay nada más grade.
Y luego prosigue Jesús diciendo que todo lo que el nos ha dicho en el tiempo que ha estado entre nosotros, es decir, su palabra sagrada, el Espíritu Santo que envía el Padre, «será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.» Es decir, la Tercera Persona de la Trinidad, que nos habita -cual templos- a quienes amamos al Hijo Jesucristo cumpliendo su voluntad, nos recuerda la recuerda y nos la hace activa y alienta a cumplirla, vivirla; haciendo viva la experiencia de la Presencia del Señor en nuestras vidas.
Lectura del santo evangelio según san Juan 14,23-29):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»
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