
«Física y Química»[1] es el título de una teleserie, que hace noveladamente referencia a las relaciones juveniles españolas de nuestros días, y que ya se ve por donde van sus fundamentos: los de una cosmovisión de crasa materialidad.
La materialidad atea y negadora, pues, de la espiritualidad inmortal de la persona humana, se vale de cualquier medio para expandir su visión, como si poseyeran una verdad absoluta con derecho imponer a todos, liberándoles de mitos y suposiciones convertidas en creencias y supersticiones de edades prehistóricas.
Así, pues, esta serie televisiva de Antena 3, «Física y Química», en la línea del materialismo ateo, que arrebata la transcendencia del ser humano, su interior inmortal, se atreve a pregonar a voz en grito «hacer de todo y con todos«, como eslogan publicitario de este serial adoctrinador, y que nos escandaliza que no escandalice, que nadie haya hecho el menor comentario crítico. Los españoles tenemos la cabeza hecha polvo, y no lo sabemos.
Esta serie es continuación de la primera parte, que tuvo lugar con cierto éxito, aquí en España —hace 14 años, estrenó el 4 de febrero de 2008 y finalizó el 13 de junio de 2011 con un total de siete temporadas y 77 episodios emitidos—, que no en Italia, cuando se exportó a este país tan parecido al nuestro, pero por lo que se vio no fue tan así, y es en algunos aspectos —a lo que se ve— no coincidimos: seguramente los italianos tienen poso moral católico más entero, menos cínico y sin animadversión en el tejido social hacia el catolicismo…
La materialidad atea y negadora, pues, de la espiritualidad inmortal de la persona humana, se vale de cualquier medio para expandir su visión, como si poseyeran una verdad absoluta que imponer a todos, liberándoles de suposición convertidas en creencias y supersticiones de edades prehistóricas.
Esta ideología materialista destructora, tan desgraciadamente en boga hoy día, ordena la vida de la gente desde la crasa materia, es decir reduce la existencia humana a las estrictas leyes de la física y la química. Convertir las relaciones humanas en el plano sexual algo cuasi orgiástico y de estricta materia hedónica, caprichosa, de satisfacción del cuerpo, sin importar nada mas, es una gravisima banalización de la sexualidad en la que se renuncian a muchas cosas. Lo cual, obviamente, es atropellar la grandeza del ser humano; su espiritualidad, su conciencia, el juicio moral, la responsabilidad de su libertad, la nobleza, la capacidad de amar, de formar una familia, etc.
Pero por mucho que los materialistas ateos se esfuercen en instalar en la sociedad el veneno negador de la dignidad de la grandeza cristiana, es una realidad que la persona humana, que no es sólo materia, esté llamada a un destino trascendente.
Luego nos quejamos de tantísimas infidelidades y rupturas matrimoniales y hogares. Hay que obedecen a una consecuencia lógica: si siembras vientos, recoges tempestades. No podemos cebar las mentes de nuestros adolescentes con visiones o ideas tan reductoras de la grandeza… ¡Espanta el tanto daño que se puede hacer de manera frívola, inconsciente e irresponsable de quienes tienen en sus manos unos medios de comunicación masiva!
¿Realmente se puede construir algo serio humanamente hablando sin principios morales y sin verdad tracendente, obviando la dimensión más autentica que posemos y somos como es la condición espiritual de la persona?
P.D.:
En la primera parte de la serie (entre 2008 y 2011) se «exaltaba» el homosexualismo, es decir, uno de los protagonistas era homosexual, el cual aparecía como la mejor persona de todos los demás, adornando con todo tipo de encantos; era tan atractivo que cualquier que viera la serie desearía ser como él. ¿Quién no piensa que luego la explosión de disforia de género que posteriormente a acaecido no se deba a publicitación adoctrinadora como esta serien, que de manera subliminar o no, ha suministrado esa pócima a personas vulnerables de la adolescencia?
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[1] La serie se desarrolla en la Escuela Zurbarán, un instituto de bachillerato en el que se tratan conflictos entre alumnos y profesores, y los problemas actuales de la sociedad adolescente; situaciones relacionadas con el alcohol, las drogas, el sexo, el racismo, la homofobia, el bullying, embarazos a temprana edad.
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