Examen de amor (a los pobres)

Este fin de semana sea ha celebrado Cristo Rey del Universo. En la lectura del Evangelio (Mt 25,30ss) Cristo glorioso aparece para juzgar a los que pertenezcan o no a su Reino… Cuyo argumento fundamental de pertenencia es el que dijo el Papa Francisco en el Angelus dominical: «Jesús revela el criterio decisivo de su juicio, es decir, el amor concreto por el prójimo en dificultad

Al hilo de esta perícopa evangélica, el sacerdote en el sermón de la parroquia a la que asistí contó una breve anécdota, que ahora expongo retocándola ligeramente:

Una padre de familia a la hora de la comida siempre rezaba: «Ven Señor. Bendícemos, bendice estos alimentos y da pan a los que no tienen qué comer».

El hijo más pequeño, de apenas 5 años, dijo: «Papá, siempre dices que venga el Señor, pero nunca viene…»

El padre, se quedó un poco parado sin saber qué decir. En seguida, la madre reaccionó, y dijo para salir del paso: «Seguro que cualquier dia viene».

El niño, a partir de aquel día, puso una silla en la mesa, a su lado, en espera de quela ocupara Jesús.

Un día, durante la comida, alguien llamó a la puerta. Era un mendigo. El padre le invitó a entrar y la madre le dijo que se sentara a la mesa.

El niño pesó en voz alta: «Este señor viene en nombre de Jesús. No ha podido venir Él mismo, y le ha mandado en su lugar…»

El hermano mayor, de 14 años, hizo una mueca de sonrisa sardónica.

  Por su inmeso amor, Dios Rey se identifica, con nosotros, ínfima criaturas, y paradójicamente, con las «más ínfimas», más, con los más pequeños y despreciados. Así es su amor misericordioso. Y ahí nos espera, y espera que lo veamos… Para lo que se necesita una mirada inocente y pura, que predispone a creer y a la generosidad; de lo contario, aparece la burla del que se cree verlo todo, saberlo todo, ser más listo que nadie…, pero incapaz de hacer nada por los más necesitados.

«`Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo´ (Mt 25,40). Esta palabra no termina nunca de sorprendernos, porque nos revela hasta qué punto llega el amor de Dios: hasta el punto de identificarse con nosotros, pero no cuando estamos bien, cuando estamos sanos y felices, no, sino cuando estamos en la necesidad. Y de este modo escondido Él se deja encontrar, nos extiende la mano como un mendigo.» (Papa Francisco, Ángelus dominical, 26-11-2017)

Como dijo San Juan de la Cruz: «Al atardecer de esta vida, seremos examinados de amor.» Pero en especial del referido a los pobres y necesitados.

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