Estar con el Papa…

De los fieles creyentes que conocemos los más practicantes, comprometidos y de vida sacramental y misa a diario, todos ellos son firmes en la doctrina tradicional de la Iglesia y está de acuerdo con la postura del papa Francisco.

Los menos creyentes coinciden con los progresistas laicistas izquierdistas. Estos que aplaudían al Papa cuando al comienzo de su papado se pronunciaba en pro de los pobres de la tierra, se desprendía de boatos (trasladando su estancia a la residencia Santa Marta) o daba pasos decisivos en sanear la Curia, removiendo a prelados, y también remplazando a personal del banco IOR siempre dudoso de sus limpias prácticas, etc., y a lo que sumar su interés y postura en defensa de ecológica del planeta y el cambio climático. Algo todo ello muy cristiano, pero en lo que coincidimos con los no creyentes, y con los que podemos ir de la mano.

Ahora bien, cuando el papa Francisco ha manifestado su postura en algunos temas reafirmando la doctrina de siempre (de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia), imperecedera y de fidelidad al Evangelio, ya no gusta a la progresía tanto de fuera y como dentro de la Iglesia.

Estos asuntos en los que el Papa no aviene a los deseos de los que pretenden mundanizar a la Iglesia, tratando de que se “modernice” identificándose con el Mundo para que éste la pueda comprender aguar su menaje para que lo pueda digerir son:

    • No se pueden bendecir las uniones homosexuales, pues es tanto como bendecir el pecado.
    • No al acceso a sacramento de la comunión a los divorciados que viven en adulterio.
    • No al sacerdocio femenino.
    • No a que puedan comulgar los protestantes.
    • No a quitar el celibato para acceder al sacerdocio u ordenación de casados.
    • No al acceso al sacerdocio a los homosexuales.
    • No a la ideología de género.
    • No acceso a la comunión a los políticos pro aborto.
    • No a la eutanasia.
    • Defender la vida “en todas sus fases” “desde la concepción hasta el final”. El aborto y el infanticidio como “crímenes abominables”.

Cuando nos encontramos en el octavo aniversario de su elección con pontífice de la Iglesia nos reafirmamos en el deicidio apoyo del santo padre Francisco y regazamos por él para que el Espíritu Santo lo ilumine y san Miguel Arcángel lo defienda y la Santísima María, Madre de la Iglesia, lo cuide y proteja. Pues los progres, comprobando que el Papa no se pliega a sus propósitos, intentarán cuanto menos, neutralizarle, y seguir socavando los cimientos de la Iglesia.  

Y hacemos nuestras las palabras de Santo Tomás Moro antes de morir decapitado por su fidelidad a la Iglesia católica y al Papa, en 1535:

         En el juicio a santo Tomás Moro, para comprometerle definitivamente le plantearon la pregunta: 

        —¿Con quién estás? ¿Con el rey o con el Papa?

         A lo cual Tomás respondió con aplomo:

         Con el Papa. Porque estando con el Papa se está con Dios.

Palabras semejantes han sido las del cardenal Sarah al tiempo de su jubilación:

«La obediencia al Papa no es solo una necesidad humana, es el medio para obedecer a Cristo.”

 “Con demasiada frecuencia en la Iglesia nos comportamos como si todo fuera una cuestión de política y poder. No creo que la lucha entre progresistas y conservadores tenga sentido. Estas categorías son políticas e ideológicas».

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