El orden del devenir contra el orden del ser

El orden del devenir es la antítesis del orden del ser.

El primero es mental. El segundo es real.

En el primero hay valores, o sea cuantificaciones.

En el segundo hay virtudes, o sea cualificaciones.

 

En el primero la primacía es de la voluntad.  En el segundo del entendimiento.

En el primero la voluntad busca el valor que desea, en el segundo la voluntad busca el bien que le propone la razón.

En el primero la voluntad por sí sola pretende mover la gracia, en el segundo la gracia mueve la voluntad a moverse por sí misma.

 

En el primero hay un reparto igualitario de gracias, y el grado de perfección depende principalmente del hombre. En el segundo hay un reparto desigual de gracias, y el grado de perfección depende principalmente de la voluntad de Dios.

 

En el primero la acción precede al ser, en el segundo el ser precede a la acción.

 

En el primero la Revelación es continua y su contenido es difuso, tanto, que resulta inabarcable y no puede ser objetivado; en el segundo la Revelación termina con el último apóstol y su contenido es objetivo, tanto, que puede ser explicitado y contenido en un Depósito.

En el primero no hay conocimiento, natural ni sobrenatural, porque todo es misterioso e inaccesible; en el segundo sí hay conocimiento, que para lo misterioso (inaccesible a la razón natural) se llama fe

 

En el primero hay progreso, en el segundo tradición.

El primero es global, el segundo universal.

En el primero hay autonomía, en el segundo subordinación.

En el primero hay separación de órdenes, el segundo distinción.

 

Para el primero se inventan normas, en el segundo se participa de la ley.

En el primero el positivismo se traduce en derechos humanos, en el segundo lo justo se fundamenta en el derecho natural.

 

En el primero el hombre es soberano, en el segundo Cristo es soberano.

En el primero Cristo sólo reina en los corazones, porque sólo tiene potestad doméstica; en el segundo Cristo reina en todo, porque toda potestad es delegada de la Suya, y todo bien viene de Él.

 

El orden del devenir, herido de subjetivismo, produce la Modernidad. El orden del ser, elevado por la gracia, la civilización cristiana.

 

por Alonso Gracián

 

P.D.:

El orden del ser es el orden creado, que en el hombre es elevado al orden sobrenatural. Debe ser la base del derecho, la vida social y personal, la cultura, la moral, todo.

Afirmar el orden del ser, por lógica, es afirmar el orden natural. Este orden natural es perfeccionado, no suprimido, como creen los protestantes o los modernistas, por el orden sobrenatural, que lo perfecciona. Así lo ha entendido siempre el pensamiento tradicional.

http://www.infocatolica.com/blog/mirada.php/1907221003-373

 


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