El aborto, tiene sus consecuencias

El abortar no es una cosa cualquiera, una entre tantas sucesos que nos ocurren con cierta frecuencia en la vida cotidiana: no es una picia en la peluquería, unos euros que se te han caído del bolsillo o un resbalón y caer de culo, o que te haya cobrado más el fontanero por arreglarte un grifo que goteaba, o un pinchazo inoportuno en medio de la lluvia…etc.

No. Abortar el algo sería, importante, grave. La vida está en juego. Y esto lo sabe especialmente la gente sensible y responsable. Eliminar una vida deja algo imborrable e irreparable de por vida, suspendido en al aire de la persona que respira; siempre está ahí, y a veces vuelve con mayor recuerdo de cómo podía haber sido y no lo es.

Hace 3 años decía la actriz Anne Hathaway: «el aborto es un acto de misericordia». Creo que lo decía penando en lo que supone un embarazo no deseado en cuanto a perjudicarte en tu carrera. O tal vez, en lo más secreto, lo pudiera decir por jujstificarse interiormente de una experiencia propia, tal vez; poque aquel argumento de la compasión para justificar un atentado contra la vida es inasumible, y por ello mismo Anne estaba pidiendo clemencia para sí.

No obstante, hoy día hay muchísima gente que piensa así: hay que se condescendiente y tolerante con quien decide abortar, porque son victimas de un sucedido sobrevenido que pretende, de alguna manera, cambiar su vida. ¡Tengamos piedad! Sí, pero en el fondo no es eso, lo que late es, y no otra cosa el latido de un corazón que no volverás a oír, y que a veces parecerá que lo oyes. Entonces habrá que clamar ¡misericordia, Señor, misericordia!

Esta reflexión sobre el aborto viene a colación de la noticia reciente:

Estudio: Las tasas de hospitalización por problemas de salud mental se duplicaron en mujeres que abortaron

Un reciente estudio llevado a cabo en Canadá reveló que la tasa de hospitalización por problemas de salud mental se duplicó en mujeres que abortaron, en comparación con las que dieron a luz.

El estudio, publicado este verano en la revista Journal of Psychiatric Research, comparó los abortos con otros embarazos en hospitales de Quebec (Canadá), entre 2006 y 2022, rastreando datos de mujeres durante 17 años.

El estudio, que comparó a más de 1,2 millones de mujeres que dieron a luz en hospitales de Quebec con más de 28.000 mujeres que abortaron, reveló que “las tasas de hospitalización por problemas de salud mental fueron más altas después de abortos inducidos que en otros embarazos”.

El aborto fue asociado con diversos problemas de salud mental, incluyendo la hospitalización por trastornos psiquiátricos, trastornos por consumo de sustancias e intentos de suicidio, según el estudio.

Esta asociación fue especialmente alta en mujeres que tenían menos de 25 años al momento del aborto, así como en pacientes que ya padecían una enfermedad mental.

El riesgo de hospitalización por problemas de salud mental fue más alto dentro de los cinco años posteriores al aborto. El riesgo disminuyó gradualmente después de los cinco años, pero solo después de 17 años comenzó a asemejarse a los embarazos llevados a término, según el estudio.

Tessa Cox, investigadora senior asociada del centro de estudios Charlotte Lozier Institute, afirmó que el estudio fue “particularmente contundente”.

«Este reciente estudio realizado en Canadá, que cuenta con datos de atención médica más completos que los de EE.UU., se suma a un creciente número de investigaciones que sugieren que el aborto puede perjudicar la salud mental de las mujeres», declaró Cox.

«La industria del aborto minimiza la evidencia, por lo que el hecho de que este nuevo estudio incluyera a más de un millón de mujeres y considerara la salud mental previa y otros factores relacionados lo hace particularmente contundente», declaró a CNA, agencia en inglés de EWTN News.

“Las mujeres merecen tener toda la información, y tanto las mujeres como los hombres que han sido perjudicados por el aborto necesitan saber que el perdón y la sanación son posibles”, afirmó Cox.

Otro investigador calificó el estudio de “sólido”, destacando que este siguió los datos durante un período prolongado y constante que permitió que la información fuera más precisa.

Michael New, investigador senior asociado del Instituto Charlotte Lozier y profesor adjunto de práctica en la Universidad Católica de América, señaló que el estudio “proporciona evidencia estadística sólida de que el aborto aumenta el riesgo de diversos problemas de salud mental”.

New afirmó que el estudio tenía muchas fortalezas, como el gran tamaño de la muestra, la forma en que se hizo un seguimiento a las mujeres durante un período prolongado y cómo los autores analizaron estos datos.

Este método fue poco común, según el estudio, que señaló que “los estudios poblacionales a gran escala con seguimiento a largo plazo son poco frecuentes, pero necesarios para comprender las necesidades de salud mental de las mujeres después del aborto”.

New calificó los resultados de este estudio de “sólidos”, señalando que la investigación se mantiene firme frente a las críticas que han enfrentado estudios similares.

El estudio es uno de varios que han investigado la correlación entre los problemas de salud mental y el aborto.

«Mientras otras investigaciones han descubierto que las mujeres que se someten a abortos son propensas a sufrir trastornos de salud mental, quienes critican estos estudios argumentan que las mujeres con problemas de salud mental tienen mayor probabilidad de abortar», afirmó New.

«Lo más importante es que se mantiene constante, independientemente de si las mujeres del estudio habían sido hospitalizadas previamente por problemas de salud mental», añadió sobre el estudio canadiense.

Por Kate Quiñones

Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.

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