En el Evangelio de la Misa de hoy día 2 de octubre los discípulos de Jesús le plantean dos preguntas que puede darse en todo cristiano de cualquier tiempo.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,46-50):
En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante.
Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.»
Juan tomó la palabra y dijo: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.»
Jesús le respondió: «No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro.»
Ante la discusión de los discípulos por quien es el más importante, Jesús responde con un gesto acompañando de unas palabras, señaló a un niño y dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.«
Esta es la lógica del Reino, tan distinta de la mundana; los últimos serán los primeros, los que sirven…, los pequeñuelos, los inocentes, los humildes, los sencillos, los pobres, los descartados, etc., se confían en su inocencia y necesidad; todos estos son los principalmente invitados al banquete eterno.
Y hay otro matiz interesante: el acoge a un niño en nombre de Jesús, le acoge a él; el niño indefenso, desprotegido, necesitado, dependiente, débil, pobre, se convierte en mediación por tener esas características humanas del mismo Dios trinitario, que está por amor misericordioso con ese ser humilde, pequeño, pero persona en la que Él habita y se identifica.
Y en la segunda parte, el evangelio concluye con otra cuestión que se abren en dos: Los discípulos plantean a Jesús un hecho que ha contemplado, y este les responde añadiendo a su vez otra perspectiva: «Hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.» Jesús le respondió: «No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro.»
Cave de decir: que la gracia de Dios, la acción del Espíritu Santo, que sopla dónde y cuándo quiere, no conoce fronteras, va más allá de la comunidad oficial de los seguidores de Cristo, de su Iglesia (aunque la Iglesia -Cuerpo de Cristo- va más allá de lo que vemos de ella). Lo cierto, es que en el ámbito de otras religiones también hay semillas cristiana: milagros, portentos sobrenaturales, aunque no sean en tanta cantidad y ni con tanta autoridad, como se ve en el caso de las expulsión de demonios.
Y en cuanto a lo de «el que no está contra vosotros está a favor vuestro«: es de agradecer, y es mucho, sobre todo hoy día -aunque se ha dado siempre-, el fenómeno de estar en contra de la fe cristiana y la libertad religiosa; con que no se nos persiga y se no nos ponga todo tipo de trabas es ya algo positivo, que propicia la expansión del Reino. Lo que es de agradecer.
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