En el día de hoy, 4 de septiembre, el evangelio (Lc 5, 1-11) de la liturgia nos habla de la necesidad de anunciar y llevar el Reino de Dios a todo el mundo. Es decir, de seguir llevando a cabo la misión que Cristo vino a cumplir a la tierra.
Jesús dice en el pasaje evangelico, que trata de la pesca milagrosa, que aquellos –sus apostales- a los que había llamado y que, en aquel momento de la pesca milagrosa, se encontran llenos de estupor, Jesús les tranquiliza y les promete algo mayor, para los que les quiere y por les ha llamado de entre la gente: «No temas; desde aquí en adelante serás pescador de los hombres».
Dios, como entonces, sigue llamando a esa elevada misión en la vida. A veces asaltan dudas, temores de todo tipo: si tengo capacidad, si seré capaz de dejarlo todo, si podré con tan gran responsabidad, si soy digno: ”Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”, etc. Pero Jesús dijo: “No temas”.
Y dice al final el v. 11: “Y llevadas las barcas a tierra, lo dejaron todo, y le siguieron.”: Es decir, dejaron la actividad mundana que hacían en su vidas hasta ese momento, y siguieron a Cristo, para hacer su voluntad: la vocación sagrada a que les llamaba.
En estos días ha surgido la noticia que ha causado “furor” en las redes, ya que el «influencer» Pablo García, con 642.000 seguidores, ha anuciado en Instagram que entra en el seminario.
Entre las cosas que dice Pablo ensecamos un ramille de ellas, que revelan el tirón especial que tiene esta vocación a la que ha sido llamado, pues el que Dios te llame a esta misión es demasiado, un torrente de emociones seprecipitan, en todos los sentidos.
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- “El ‘reel’ de Pablo García Navarro anuncia el cierre de una etapa feliz para abrir la que anhela de verdad en su corazón”.
- Ha “aprendido muchísimo» y ha «disfrutado» en la etapa que hoy concluye para abrir «otro capítulo muy ilusionante» que será «de no estar en el foco, de silencio, de oración»: «En unas semanas voy a entrar al seminario», anuncia, «y si Dios quiere en unos años seré sacerdote».
- “¿Por qué me llamas a mí, Señor, si soy un ‘notas’, un ‘zopenco’ y un ‘matao’?”, bromea en su perfil de Instagram, convencido de que, “el verdadero éxito es vivir la vida que Dios pensó para mí”.
- No ha sido una decisión sencilla pero está tranquilo, feliz y en paz, confiesa, aunque teme que muchas personas no lo entiendan porque tiene todo lo que quiere el mundo, desde el dinero a un trabajo que le encanta y muchos ansían: «Pero ¿de qué me sirve todo eso si en el fondo de mi corazón hay otra cosa? Lo que yo tengo en el corazón es una vida de entrega completa al servicio de los demás, una entrega con un nombre: el sacerdocio«.
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- Su decisión, que no ha sido repentina, «se basa en una certeza, y es que el que apuesta por el Señor no se equivoca«: «Para mí el éxito en la vida no es Instagram, no es tener dinero, no es que te reconozcan por la calle. El verdadero éxito es vivir la vida que Dios pensó para mí«.
- Lo que emprende ahora «responde a un deseo insaciable que tengo en el corazón de querer al Señor, y donde esté eso, que se quite todo lo demás. Lo único que quiero en esta vida es ser santo; todo lo demás va detrás y me sobra».
- «Hazle caso a lo que te diga el corazón«. Es una frase que hoy en día escuchamos mucho y que, si no se confunde con las ganas o con un sentimentalismo inmaduro, supone una verdad como un templo. Para mí ese es el verdadero éxito en la vida: hacer y vivir la vida que un día Dios pensó para mí; hacerle caso a su voz en mi corazón más profundo.
- Han sido casi cuatro años maravillosos en los que desde el primer día soñé con llevar el amor de Dios a través de esta pantalla. He tenido momentos buenos y momentos de bajona. He podido viajar y conocer mundo; vivir cosas que en mi vida me habría imaginado, teniendo la oportunidad de compartirlas con mi familia y amigos. He sido (y sigo siendo) muy feliz.
- Soy consciente de que es una decisión que seguramente “el mundo” no entiende: una vida cómoda, una estabilidad, ciertos lujos y “pocas preocupaciones”. “Admitiendo incluso que tiene un trabajo de la leche”. “¿De qué me sirve todo eso si mi corazón anhela y me grita otra vida? Yo me niego a conformarme”. Deseo de llevar “una vida de entrega al servicio de los demás, una entrega completa con un nombre: el sacerdocio”.
- “Lo que te pido es que si quieres, que reces por mí. Para que no me guarde nada. Para que mi entrega sea entera, aunque no vea resultados ni frutos. Para que, también en los momentos malos, me repita una y otra vez: solo Dios basta”.
Terminamos con esta palabras de alguien que le conoce muy bien, la la cantante Sofía Ellar: Pablo es «una persona que a diario da ejemplo sobre cómo ser tu mejor versión, sobre cómo puedes trabajar cada día en tí mismo, en tu alma, en tu corazón… Es una persona generosa a más no poder, un tío espectacular. Es un amigo mío adorable, que le quiero con locura».
Tengamos todos presentes que Dios nos llama a todos a la vocación más hermosa: de de ser santos, esa es la misión y meta final y más grande, para todos nosotros, aunque no hayamos sido específicamente llamados a “ser pescadosres…”. Vivir en amistad con Jesucristo, salvados, y para siempre, eternamente, en la santidad de su Reino. Esta es la vocación de las vocadiones, y que nos atañe a todos.
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