De matrimonios y parejas

pixabay

Tanto como se ha preocupado y han dado la lata los gays por conseguir que a sus uniones de pareja se les denominara (impropiamente, aunque solo sea por su etimología) matrimonios, resulta que esta palabra ha caído (o para ser menos exagerado: está cayendo) en desuso.

A principios de siglo, era normal oír «viven en pecado» a las uniones de parejas que vivían juntos sin estar casados. Hoy día, en cambio, es expresión ha caído en desuso (o por ser más preciso: no existe. Como ya cas¡, la de simplemente «pecado»).

Otras palabras más en desuso son ya, además de la de matrimonio, las de marido y mujer, siendo estás sustituidas por «mi pajera».

La pareja de hecho es cada vez más habitual. Ha habido un aceleramiento en uno pocos años, de tal manera que hoy día las parejas informales van camino de superar a las bodas por la Iglesia o por el juzgado. Y todo ello, principalmente, porque no hay voluntad de compromiso. Y según esto -además que por otras razones- sobre todo por lo religioso, pues es más comprometedor y firme, pero tampoco no se casan ni por lo civil.

Es decir, que la institución matrimonial está en retroceso y las parejas en aumento. Todo ello complica notablemente la estabilidad de la familia, avocándola a su desestructuración. Lo cual conlleva ponerse a la defensiva ante las consecuencias de una factible ruptura, en lo tocante a la responsabilidad de los posibles hijos (que se opta por no tener; y los que se tienen, el 46,8 % lo hacen fuera del matrimonio), o de bienes (en separación), etc.  La actitud de los hombres responde a una decisión racional: muchos han decidido que los posibles beneficios no compensan los costes y, sobre todo, los enormes riesgos.

 En  el año 2000, el 75% de las bodas en España se consumaban en un altar; hoy, 2019, no llegan al 26%. Lo cual implica la caída grandísima de los enlaces religiosos, pues a ese porcentaje hay que añadir el que el número global (incluyendo los civiles) ha caído. El año 2000, se celebraron en España 216.451 matrimonios; en el año 2018, fueron 163.430.

Las tan promocionadas y cacareadas de las bodas o matrimonios del orgullo gay, en este tiempo no han aumentado, siguen en torno a 4.500 al año.

De todo ello se pueden extraer muchas conclusiones…, y no del todo positivas.

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.