En un mundo tan materialista, utilitarista y alejado de la verdad que no sirva para complacerlo en sus intereses, el hecho de que Cristo resucitó y que los testigos nos enseñaran con su testimonio verdadero firmado con su misma sangre, sea desestimado, tan solo pone de manifiesto la colonización ideológica que empobrece la interioridad interior incapaz de adherirse a ninguna realidad verdadera procedente de un hecho concreto como es el hecho de la resurrección de Cristo, que le hace vivir eternamente, y para nosotros, llamados a esa misma resurrección y eternidad.
Pues bien, en este mundo tan refractario a esa realidad concreta, a esos hechos verdaderos ocurridos hace 2000 años y eternamente presente, hay personas, como en esta Pascua en Westminster, que asienten a esa verdad y se convierten a Cristo. Más de 500 personas han sido bautizadas en la catedral londinense, uniéndose así la Iglesia Católica. Pese a estos tiempos tan complejos y difíciles, a los que han venido incrementarlos el antitestimonio tan expuestos de algunos clérigos pecadores -y no los muchos santos- y las tensiones teológicas, confusión doctrinal, pastoral y litúrgica que amenazan la unión de la Iglesia, resulta realmente milagroso el retorno a la fe verdadera, a la Iglesia de Cristo, de aquellos (como estos 500) que, alejados, hacían más difícil su vivir plenamente la fe, sin participar, en medio de un mundo tan hostil, del Cuerpo de Cristo, donde se distribuye con su máxima potencia, la ayuda de la gracia, de la que nos puede vivir («sin mi nada podéis hacer»); Jesús es la vid y nosotros los sarmientos, solo unidos a Él, vivificados por su savia (gracia) podemos vivir la fe, profundizar el compromiso con Él y crecer en santidad. La noticia de la conversión de estas 500 personas es de celebrar; pues ponen de manifiesto que a pesar de tantas dificultades en este mundo occidental, donde la descristianización avanza a un ritmo trepidante, aún hay sigue habiendo quien personas que pidan entrar en la comunión de la Iglesia Universal. Seguramente muchos de ellos, como en los que se vienen produciendo en los últimos años, son conversos procedentes de la Iglesia anglicana, cuya crisis demográfica y de vocaciones supera aún con mucho a la católica, hasta el punto de que se ha calculado que antes (quizá mucho antes) del fin de este siglo habrá muerto el último anglicano. No nos cabe la menor duda que este retorno de los hermanos separados, no alcanzará solo a los protestantes anglicanos sino que llegará a todos los demás: luteranos, calvinistas, etc. Un dato más: Un consuelo por Notre Dame: 4251 adultos se bautizan en Francia este domingo, 6% de origen musulmán. Pueden leerlo: alegría el Domingo de Pascua por los 4251 adultos que serán bautizados en las distintas diócesis.
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