![]() -Luego de alguna forma, hay un determinado tipo de organización de la materia, con todas las complejidades que quieras, que ha llegado a pensar. Se podría decir que la materia piensa.
-¡Ah, no, ahí hay un salto lógico que no es admisible! -En efecto, hay un salto lógico, porque es analógico. Ya pedía Spengler que se elaborara una ciencia paralela de la analogía, al igual que se había hecho con las reglas del pensar que conocemos como “lógica”. Pero bueno, la prueba de que la materia piensa eres tú mismo. Tú eres un conjunto orgánico y funcional de materia que piensa, y como tal, estás sujeto a las leyes naturales de la biología, al igual que yo mismo. Ahora envejeces, y dentro de un tiempo, mueres.
-Sí, es lo más natural del mundo, y como tal hay que asumirlo. -Pero la cuestión es que como eres un trozo de materia que piensa, pues no puedes asumirlo.
-¿Cómo que no? Lo asumí hace muchísimos años. -Eso es falso por completo, y sería bueno que no te engañaras a tí mismo. Nadie asume que envejece y se muere, simplemente porque dentro de nosotros late un grito que se rebela contra ese destino, una voz que grita ¡”no quiero”! Si pretendes hacerme creer que estás encantado con el hecho de envejecer y morir, tendré que tomarte por un mentiroso.
-No estoy encantado, pero lo racional es asumirlo y resignarse. -Eso es suficiente. El hecho de que tú tengas conciencia de tu propia muerte te lleva sin defecto a la resignación, que a su vez conduce a la amargura, y a los espíritus más sensibles, a la angustia y en algunos casos al suicidio. Encuentro que el ser humano es una anomalía un tanto extraña dentro de ese mundo natural en el que está inserto.
-Veamos, ¿el Holocausto es una invención humana, más en concreto, de los judíos? –¡No! Los negacionistas son una de las peores especies que hay hoy en día. Vale. Nuestro conocimiento del Holocausto, en concreto de la utilización de cámaras de gas y hornos crematorios para eliminar en masa a seres humanos borrando cualquier rastro se basa principalmente en testimonios. Los negacionistas sostienen que no hay pruebas ni documentales ni materiales de todo aquello, y basan sus tesis en negar, precisamente, el valor de los testimonios. Y resulta que, efectivamente, casi no hay ninguna prueba ni documental ni material de aquello, nuestro conocimiento del horror se basa en testimonios a los que hemos otorgado credibilidad.
-¿Y la gran cantidad de fotos? ¿Y las fosas en Mattahusen, Buchenwald, Dachau…? -Esos no fueron campos de exterminio, eso ya se sabe con certeza. No hubo holocausto allí.
-¿Y Auschwitz? -La cámara de gas de Auschwitz es una reconstrucción, y en Birkenau sólo hay ruinas. De Majdanek, Treblinka, Belczec, Sobibor y Chelmno no hay ni rastro, sólo memoriales.
-¿Y todos los documentos de los juicios de Nüremberg? -Confesiones, testimonios. Los negacionistas invalidan la confesión de Rudolph Höss, alegando que se obtuvo bajo torturas, e invalidan todos los demás testimonios como invenciones, mentiras. No admiten ni a Primo Levi, ni a Kurt Gerstein, ni a Jan Karski, ni a Elie Wiessel. No valen los testimonios, son todos mentira y una invención de la propaganda sionista mundial.
-¡Pero esas personas estuvieron allí, y lo vieron todo! –¡Vaya, que casualidad, eso mismo decían un tal Pedro, y un tal Juan, y un puñadito de tipos más, que estuvieron en Jerusalén hace dos mil años y que lo vieron todo, que había un tipo que había muerto y resucitado.
-¡Pero eso es una invención y una patraña, no puedes comparar una cosa con la otra! -¡Oh, dices lo mismo que los negacionistas, una invención y una patraña! Lo que estoy comparando es la dinámica de los sucesos que se nos transmiten a través de testimonios. El testimonio de un acontecimiento es una cosa que tiene una dinámica muy parecida en todas partes y en todas las épocas. Y es algo ante lo cual el que recibe ese testimonio tiene que elegir a través de un acto de fe, sólo puede decir: me lo creo o no me lo creo. Y no hay más.
–Por lo tanto, tú eres creyente en el momento en que has decidido creerte ese disparate. -Efectivamente. Todo lo demás es palabrería e invención humana, charlatanería sin sustancia que no me aporta nada y ante la cual ya vengo en retirada.
-¿Me permitirás que yo siga considerando que ese cuento de la resurrección también es palabrería, charlatanería e invencción humana? –Por supuesto. El hecho de la fe es así de simple: un día te cuentan un chisme, y tú, desde una libertad completa, decides si te lo crees o no te lo crees. Y no hay más vueltas que darle. O se toma, o se deja.
-¡Que facil me lo pones! Yo decidí hace tiempo que eso es una patraña que no ocurrió. -Igual que los negacionistas. El Holocausto nunca ocurrió. Y que demostraría que Dios no existe.
-Y tú has decidido que eso sí ocurrió, jajajajaja –Lo cual demuestra, a su vez, que Dios sí existe. Y en esto se resuelve todo. No pidas pruebas, porque no las hay. No hay más. por Alejandro Campoy Fuente y texto completo: https://www.religionenlibertad.com/blog/14798/conversacion-con-un-ateo.html |
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