Una civilización es «un conjunto de creencias y valores compartidos que conforman una comunidad»: de ahí que todas las civilizaciones que en el mundo han sido, son y serán hayan sido fundadas por religiones; de ahí que todas las civilizaciones, cuando las religiones que las fundaron se debilitan y oscurecen, se desintegren paulatinamente, hasta claudicar. No es posible conformar una comunidad sin una religión compartida, por la sencilla razón de que cuando no se reconoce una paternidad común, toda unión humana se torna imposible. En la mal llamada ´civilización occidental´, que no está fundada sobre una religión sino sobre una apostasía y una posterior idolatría (la del progreso democrático), las uniones son en el mejor de los casos quebradizas, pues se basan en lo que Unamuno llamaba «la liga aparente de los intereses»; y, como los intereses suelen ser egoístas y cambiantes, la demogresca campea por doquier. Pero los pueblos que han renegado de su civilización siempre pierden a la larga las guerras contra los pueblos que conservan la suya. Y acaban siendo sus esclavos, porque sus gobernantes sin fe siempre los traicionan, primero dejando que el enemigo se cuele en sus tierras cual caballo multicultural de Troya, después haciendo lo mismo que el cobarde obispo Oppas, cuando el emir Muza entró en Toledo: entregando una lista con las cabezas que hay que cortar. Fuente y texto completo: https://www.religionenlibertad.com/opinion/46322/civilizacion.html |
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

