Atentado cristianofobo

Al menos 20 muertos en atentado terrorista contra una catedral en Filipinas

Resulta insoportable tanta crueldad. En nombre de un supuesto dios, esta gentuza acaban de masacrar a unas santas personas y traer un tremendo dolor a tantos de sus seres queridos. ¡Monstruosidad en nombre del sacrosanto nombre de Dios! Para echarse a llorar.

Un ataque atribuido a un grupo islamista causó la muerte de 20 personas y otras más de 100 quedaron heridas tras el ataque terrorista efectuado durante la celebración de la misa en la catedral católica de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Jolo, Filipinas.

Y a todo esto, nada: el mundo occidental, como el que oye llover, callados como si nos les afectara y como si nada hubiera pasado. El mundo islamista, lo mismo.

Si algún miembro de la iglesia comete o hay alguna sospecha de alguna «calaverada» desmán, aparece el todos los medios, con todo tipo de diatribas y pidiendo responsabilidades subsidiarias a la Institución eclesiástica. En cambio, cuando fieles de Iglesia son víctimas…

¿Se imaginan que esto lo hubieran hecho cristianos católicos en dirección contraria?

Al igual que cuando miembros de otros colectivos cometen abusos, en el caso de los atentados de esta índole, a nadie se le pide responsabilidad; ninguna institución, cabeza o responsables da la cara, dice nada, lo condenada, repara… Absolutamente nada y nadie.

Y lo más triste es que parece que la gente no dimite de una fe en un dios que produce tales horrores.

Cuando la maldad se ceba contra los cristianos, por que se odia a Cristo, es porque su fe es verdadera, y el Anticristo se revuelve contra ella, influenciando a estas miserables y manipulables gentes para cometer con ellos, lo que cometió con su Señor, clavarlos en la cruz. 

Este domingo la lectura, aunque pasa desapercibido, nos deja este detalle del verdadero rostro de Dios misericordioso (ver aquí). Que contrasta con el rostro de otro dios que lleva a asesinar inmisericorde a otros seres humanos en una catedral de Filipinas.

En fin, esto es un hecho más de la infinidad de persecuciones de los cristianos en muchos lugares de la tierra; lo cual viene a incardinarse en la temible persecución a sangre y fuego contra los fieles de Cristo, de la que Éste mencionara antes de su segunda venida.

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.