Cada vez son más numerosos y están más esparcidos por todo el mundo los ataques a la religión cristiana y a la libertad religiosa en general. No es que esto se dé en un apartado lugar de la tierra, no, esto está sucediendo en todos los sitios, en Occidente, en Oriente Medio, en Asía, en África.
Esto días, sin ir más lejos, nos estamos desayunando con titulares como: (empezamos con la otrora católica España) «En 2018 crecieron un 20% los ataques a la libertad religiosa en España: el 66,5% de todos los casos fueron contra cristianos», » España acumula el 20% de los casos de cristianofobia en Europa, sólo superado por Francia», «España acumula el 20% de los casos de ataques, discriminación, acoso o intolerancia contra los cristianos en Europa»; «FBI revela intentos de incendio en tres iglesias católicas de Estados Unidos»; «Más de mil ataques contra cristianos en la India en 4 años: por la impunidad, cada año hay más»; «Empieza el juicio a 5 mujeres yihadistas que querían volar Notre Dame: ¿les lavaron el cerebro?»; «Gobierno de China exige a iglesias retirar referencias a los Diez Mandamientos»; «Tres cristianos de Irán condenados a 6 meses de prisión por su fe»; «Los cristianos del norte de Burkina son atacados, expulsados y asesinados pueblo por pueblo»; etc., etc. Estas son las noticias de estos días, pero como decimos son constantes los asaltos a Iglesias, profanaciones…, asesinatos de sacerdotes, misioneros, de fieles, y todo tipo de persecuciones y represiones: amenazas, marginaciones, prohibiciones, etc.
La fobia a la fe cristiana adquiere tintes llamativos: es la que más, con diferencia, maltratada en todos los ámbitos, políticos, sociales, mediáticos, y con más virulencia y falta de respeto. Esto tan solo cabe interpretarse como la verdadera significancia que tiene y supone, la verdad que en sí encierra; las fuerzas opositoras, malignas por su forma perversa de actuar, combaten despiadadamente contra ella, desde la más simple violencia grosera hasta las más refinadas actuaciones, bien mediáticas o legislativas. Según esto, pues, no cabe otra posibilidad, al ser tan generalizada, sincronizada y aviesa, que tenga un hacedor común: el enemigo de Cristo, que ahora se emplea, como en su momento con Él, contra su Cuerpo, la Iglesia y sus fieles seguidores, portadores de su Verdad, signo de contradicciones en medio de un mundo en poder del Maligno.
P.D.: Un mundo, que dicho de paso, mira impasible, sin pestañear, todos estos atropellos. (A veces, se tiene la impresión que incluso de complace en ello).