En la entrevista realizada a José Ramón Ayllón, filósofo, profesor y escritor prolífico, en la edición número 74 de larevista Misión, manifiesta con una asombrosa lucidez y valentía su visión de la realidad de hoy día, de la necesidad de ser fieles a la verdad, a la moral, al derecho natural, a la antropología cristiana, frente a la asfixiante ideología que hoy día nos acucia por todas partes, descolocándonos como seres humanos.
Las reflexiones que José Ramón Ayllón realiza no tienen desperdicio y son una fuente de sabiduría, que todos deberíamos de releer constantemente, para que no lo olvidemos ni un momento, como guía para no extraviarnos en nuestra vida, sobre cuál es nuestro norte y cosmovisión antropológica vital.
Estas son las palabras del filósofo Ayllón, que hemos extraído de la entrevista
- Vivimos en un mundo ideologizado. Ideologías clásicas como el marxismo o el positivismo se mezclan con otras recientes como el feminismo o la ideología LGTBI. Todas coinciden en su ataque al cristianismo y a la antropología que de él emana. Estas revoluciones culturales acaban destrozando la sociedad entera con su concepción de la persona y el mundo.
- Todas son hijas de una, la Ilustración francesa y su Revolución, y todas buscan cambiar la visión vigente en la civilización occidental, que se sustentaba sobre tres pilares: la razón griega, el derecho romano y el cristianismo.
- Las ideologías son torpedos que van directamente contra estos pilares: la razón griega, pensada para descubrir la verdad leyendo correctamente la realidad; el derecho romano, fundamentado en el derecho natural (si hay una naturaleza, hay un autor y una ley moral natural que no nos la hemos dado nosotros); y el cristianismo, baluarte de la concepción trascendente del hombre y de la vida.
- Hoy lo que se ve y se lee es profundamente ideológico. Es ideología al cien por cien. Es necesaria una seria labor de información en las aulas, sobre todo por parte de profesores de Filosofía e Historia moderna.
- Los ejemplos son constantes en todos los ámbitos de la vida, y se manifiestan en una grave pérdida de las libertades de pensamiento, expresión y acción. Un ejemplo patente: la negación de la evidencia biológica en la multiplicación ridícula de supuestas identidades sexuales.Otro: el acoso a la enseñanza diferenciada, masculina y femenina. O los supuestos modelos de familia, como si también existieran triángulos de 4 o 5 lados. El ostracismo y el linchamiento mediático a los críticos con el pensamiento dominante. Y la sustitución generalizada de la verdad por la opinión. La lista es interminable. Por supuesto, los políticos en el poder llaman “progreso” a esta calamidad, pero creo que es más apropiado llamar calamidad a este progreso.
- La violencia es intelectual, como una forma de deconstruir la mente de la persona, el feminismo radical o la ideología LGTBI son demoledoras porque van contra la evidencia y la biología.
- La verdad y la virtud son el ADN del ser humano. Si vas contra la verdad y la virtud, has envenenado al ser humano, te lo has cargado. El ser humano está hecho para la verdad, la virtud y la belleza. Si vendes lo contrario, lo estás deshumanizando.
- Hemos aceptado que “Dios no existe”… Las ideas nietzscheanas han ido calando. El superhombre de Nietzsche no es un tipo que va a un gimnasio y saca músculo; es un tipo que decide por sí mismo lo que está bien y lo que está mal.Esto ha calado profundamente en la cultura occidental. Somos nietzscheanos, aunque la gente no sepa quién es Nietzsche, y somos freudianos, aunque la gente no sepa quién es Sus tesis sobre el placer, sobre la inversión de valores, llamar bueno a lo que es malo, y represión a lo que es templanza y dominio de sí, ha calado profundamente.
- Hoy lo que se escucha es: “A mí nadie tiene que decirme lo que hacer”. La verdad hoy es lo que cada uno piensa. Y lo mismo ocurre con el deber. Como decía Calderón de la Barca: “Yendo contra mi gusto nada me parece justo”.
- En la medida en que la ideología es una gigantesca mentira, tenemos que avisar de su trampa. Es un suicidio colectivo.
- Ser cristiano implica una forma de entender el mundo contraria a las ideologías. El cristianismo es la verdad, y no debemos tener miedo a exponerla.
- La Iglesia católica repite, desde hace siglos que la ignorancia es uno de sus principales enemigos.
- Además del Catecismo –diría que de obligado conocimiento–, un resumen excelente del cristianismo lo ofrece Julián Marías en el breve ensayo La perspectiva cristiana.
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

