El Papa de la ternura y misericordia

El papa de la ternura y misericordia

 Si hay alguna seña de identidad de este Papa, sin duda es la de su tierna misericordia. No es una pose ni una eslogan publicitario, es una virtud que lleva incorporada en su alma. Este Santo Padre es así. Sus gestos, actos, palabras y escritos lo ponen de manifiesto. Llega directamente a la gente, conecta con ella, anula las distancias, empatiza  (que se dice hoy día).

Su “controvertida para algunos” exhortación apostólica Amoris laetitia, es una apuesta por la comprensión, el perdón y la misericordia. Pero también tiene otros escritos en lo que pone de relieve, ahí están la carta apostólica Misericordia et misera y la bula Misericordiae Vultus, y tantas homilías, catequesis y discursos. (Una de estas homilías reciente llena de ternura y poesía, pueden leer aquí).

 

Esta son algunas de sus palabras:

“La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia”.

“La nostalgia que muchos sienten de volver a la casa del Padre, que está esperando su regreso, está provocada también por el testimonio sincero y generoso que algunos dan de la ternura divina”…

“La misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino que constituye su misma existencia, que manifiesta y hace tangible la verdad profunda del Evangelio. Todo se revela en la misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre.”

“Ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido.”

“La misericordia suscita alegría porque el corazón se abre a la esperanza de una vida nueva.”

“La celebración de la misericordia divina culmina en el Sacrificio eucarístico. Cada momento de la celebración eucarística está referido a la misericordia de Dios.”

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret.”

 “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.”

  

Es una constante en Francisco el poner la mirada y en hacerse solidario con todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados: los pobres, los ancianos, los niños, los enfermos, los no nacidos, los desocupados, los migrantes, los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística.

Con su estilo de vida humilde, austero y la cercanía hacia ellos, hace creíble esas palabras pronunciadas hace poco: ” Quién acaricia a los pobres, toca la carne de Cristo”.

Aunque san Juan Pablo II dedicó su segunda encíclica Dives in misericordia a esta virtud divina, ningún otro Pontífice como Francisco ha mostrado tanta pasión por ella. Tal es su pasión por este amor misericordioso y tierno, que dedico un año al su jubileo: El Año Santo Jubilar tuvo lugar del se abrirá el 8 de diciembre de 2015 hasta concluir en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016.

Siempre estaremos con el Papa, entre otras muchas razones, porque somos muchos -millones-los que rezamos a diario por él, y el Señor y su Madre escuchan estas plegarias y no le dejan de su amparo y protección; también estamos con el Sato Padre, porque como decía santo Tomás Moro, “estoy con el Papa, porque estando con él, estoy con Dios”, y singular y especialmente estamos con él, con Francisco, porque con su ternura y misericordia revela el verdadero rostro del Señor. 

 

Luis M. Mata