De York a Tarrasa: por qué cuesta tanto evangelizar en un Occidente frenéticoFrancesc Torralba y Christopher Jamison dicen lo mismo Los occidentales estamos demasiado ocupados, nos creemos seguros y felices y hasta pensamos ser espirituales, dicen los expertos. «No tiene sentido empezar la evangelización a alejados invitándoles a venir a misa», dicen: «antes hay que pararlos».
El diagnóstico de Torralba 1) Para escuchar el Evangelio, que da fortaleza, hay que tener conciencia de vulnerabilidad. En una sociedad opulenta muchos se sienten seguros y no tienen esta conciencia de vulnerabilidad. En cambio, la muerte y el dolor se convierten en momentos muy especiales… y ahí el mensaje cristiano sí ofrece sentido y liberación. 3) Además, ¡hay otras opciones religiosas y espirituales! Llegan otras religiones y mensajes… eso obliga a afinar más en la razonabilidad de la propuesta cristiana. Es verdad que hay desencanto ante las viejas ideologías políticas, pero se mantiene el consumismo, el individualismo, «una hipertrofia de medios y una atrofia de sentido». En Inglaterra dicen lo mismo Obsérvese que coincide con lo explicado por Torralba: «ocupada, feliz y espiritual» es lo mismo que dice el filósofo catalán: «frenética, sin vulnerabilidades y con otras opciones espirituales». El benedictino inglés y el filósofo catalán han coincidido en el análisis. Jamison lo explica así: 1) «Ocupados»: todos creen estar muy ocupados, y les gusta porque les hace sentirse importantes. Quizá son católicos, bautizados, y creen en Dios, pero no tienen tiempo para Él. 3) Espiritual: «casi todo el mundo dice hoy que no es religioso pero sí muy espiritual». Resultado: sólo 1 de cada 3 católicos es practicante, y sólo lo es uno de cada 8 jóvenes católicos (en Inglaterra y Gales). Algunas «soluciones» 2) Para los «felices», que buscan «sentirse bien», recomienda «ayudarles a que conozcan el bien y a que hagan el bien, que vivan el bien: ¡eso es la felicidad!» a) invitarles a grupos católicos que se reúnen en casas y a grupos católicos de oración b) invitarles a encuentros de reflexión y/en silencio. «A los jóvenes se les puede animar a hacer silencios acompañados; no infravaloremos el poder de lo simple» c) invitar a conciertos de música sacra en hermosos edificios eclesiales (un momento para pararse y contemplar la belleza) d) crear «santuarios«: parroquias que estén abiertas 24 horas para que la gente rece, se siente, reflexione… capillas, lugares especiales, disponibles… Después, ya es posible invitarles a misa… eso sí, acompañándolos. Pablo Ginés/ReL https://www.religionenlibertad.com/de-york-a-tarrasa-por-que-cuesta-tanto-evangelizar-en-un-19054.htm |
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