Tiempos para estar en vela

Las lecturas de la palabra de Dios cuando se acerca el final del año litúrgico se perfilan hacia el final de los tiempos.

La lectura del Evangelio de hoy, 20 de octubre, según san Lucas (12,35-38):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»

Y dice el Salmo también de ese día, 84,9:

 «La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra

Es una constante en estos momentos litúrgicos el empeño de la palabra divina por advertir de que se esté en vela. Es la actitud de la expectación ante lo que estar por venir en cualquier momento, y nos encuentre dormidos o con las lámparas apagadas. Es decir, que en este caso de vivir en el descuido de la fe, no se participará del «dichosos».

Este «dichosos» es como dice el salmo que acompaña al evangelio de hoy: la salvación de la que se beneficiarán los fieles de Cristo cuando Él vuelva, al final de los tiempos; y que con gloria llenará la tierra, es decir, que habrá una efusión de gracia sobre la tierra con la llega triunfante en su segunda venida; lo cual es muy probable que se refiera a un segundo Pentecostés que se sucederá sobre todos los fieles, los habitantes que queden sobre la tierra que se convertirán prácticamente en su totalidad tras los acontecimientos apocalípticos que van a acontecer y que supondrá la victoria de Cristo, Señor de la Historia, y la derrota de Satanás, el Anticristo y los demonios, que serán desterrados y reducidos (encarcelados) en los infiernos.

Por ello, estemos atentos; los signos de los tiempos predichos parecen estar cumpliéndose de manera evidente y hasta a toda prisa. Urge estar en guardia: en oración, viviendo santamente y en espera del «Maranatá». Los tiempos se están cumpliendo… y estamos para entrar muy probablemente en el trienio definitivo.

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