
Dice la oración del Papa Francisco a la Virgen para la protección ante enfermedades: «…Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado».
Desde una lectura de fe, esta tan gran enfermedad por la que el mundo está pasando se trata de una prueba; es decir, como el oro se prueba su calidad y valía en el fuego de crisol, así nosotros, los creyentes, somos probados en nuestra cualidad de tales en el dolor y la dificultad, en las cruces de la vida.
Según lo vivido estos días tremendos de pandemia no nos cabe la menor duda que la confianza en Dios por los cristianos no ha mermado, sino más bien todo lo contrario, ha aumentado traduciéndose en una mayor aprecio por la Eucaristía, a la que tanto se echa de menos; el tiempo de que se ha dispuesto y dado el sentido de necesidad y dependencia de Dios, se ha aumentado en la oración (y especialmente en familia), en las lectura de la Biblia y de otras lecturas religiosas (entre otras, en las que las páginas Web, como ésta); también ha habido una solidaridad…, con los demás, vecinos, amigos, y hasta desconocidos, con los que se ha sido solidarios, aportando algo de nosotros mismos; sin duda, en general, ha habido una mayor profundización en la fe. Uno de cada 3 cristianos en EEUU dice que con el coronavirus ha crecido su fe y no ha debilitado la de casi nadie, y una de cada 4 personas que iban poco o casi nada al templo.
Otra cosa será con los no creyentes. Esta ocasión se ha convertido en una oportunidad… Mucha gente lamenta el no disponer de tiempo, el vivir agitadamente, etc., y ahora se ha sido otorgado tiempo, silencio, posibilidad de pensar… Pero no tenemos la certeza de que haya conducido a una apertura a la trascendencia, pues el proceso generalizado de endurecimiento, de mundanidad, de deshumanización, hace imposible tal cosa. De modo, que estamos convencidos que -prescindiendo de honrosas excepciones- la inmensa mayoría seguirá igual o hasta habrán empeorado. Según consta el material más consumido en estas fechas de confinamiento a través de internet ha sido de pornografía.
De manera que, en líneas generales, y pese a que muchos hayan pensado que la pandemia del coronavirus iba a dar un vuelco a la sociedad, consideramos que no va a ser tan así, no obstante, Según ese estudio, sobre unos 52 millones de adultos, un 5% son personas que antes no rezaban ni leían cosas espirituales, pero ahora lo han hecho por primera vez, durante el confinamiento. Además, hasta un 9% han visto o escuchado en radio, TV o Internet servicios religiosos, sin haberlo hecho nunca antes.
O la humanidad cambia ya, o se verá abocada sin retorno a una deriva suicida, pues ni con golpes así -crisis que evidencia su vulnerabilidad y riego- parece hacerlo con la rotundidad necesaria. Estamos en manos de Dios.
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