¿Por qué los suicidios van en aumento?

Todos los años al finalizar el año se miran estadísticas. Y repetitivamente según se van sucediendo los años se va dando un dato inquietante: el incremento del número de suicidios.  Y no es debido al aumento de población: en España, por ejemplo, no ha aumentado; más bien hay un estancamiento de la población, pues se ha renunciado a tener hijos y se dan más defunciones que nacimientos, lo cual se compensa con la inmigración.

Estos son los datos actuales en España:

  • Se dieron 4.003 suicidios en 2021 (es decir, 11 al día). Es un 1,6% más que en 2020. Y ya en el 2020 se dieron más suicidios, 3941, que ningún otro año de los registrados (1906).
  • Un dato significativo: en tan solo 10 años el aumento es notable: en 2010 se produjeron 3.158 suicidios.
  • Las defunciones por suicidio lleva siendo primera causa de muerte no natural (no enfermedad; accidentes de tráfico, laborales, violencia, etc.), desde 2008, trece años.
  • Es segunda causa (después de los tumores) en jóvenes de entre 15 y 29 años: en 2021 fallecieron 316 (237 hombres y 79 mujeres) frente a los 300 de 2020.
  • Otro hecho significativo es que el número de varones que se quitan la vida en comparación con el de mujeres es casi 3 veces más: 2.982 eran hombres y 1.021 mujeres.  ¿Por qué?
  • Según los datos el INE (Instituto Nacional de Estadística) también ofrece datos provisionales del primer semestre de 2022 y la tendencia al alza es desafortunadamente la misma: 015 fallecimientos, un 5,1% más que en el mismo periodo del año anterior.

 

Generalmente, no existe una sola causa que lleve a una persona a quitarse la vida, sino que suelen confluir varios factores, entre los que se citan: sufrir depresión mayor u otro trastorno mental, consumo de drogas, antecedentes familiares de suicidio, violencia o abusos sexuales, padecer una enfermedad física grave y tener desesperanza o tendencias impulsivas o agresivas. Y circunstancias de gran estrés emocional como una separación, muerte, pérdida de dinero, vivienda, trabajo o situaciones de acoso o discriminación pueden actuar como desencadenantes.

Uno de los factores importantes, aunque no se cita (¡vaya usted a saber por qué!), pero está ahí latente es el de la falta de sentido, el vacío existencial, el absurdo de la vida.

SE trata de explicarlo echando la culpa a la salud mental; pero muy pocos hablan de la salud de espiritual, del alma… Es obvio que fundamentalmente es un problema más que mental, que también, en muchos casos, de la falta de sentido, de razón vital, de apertura a la Trascendencia, de desfondamiento interior, etc.

La gente con creencias religiosas se suicidan menos.

La familia  es uno de los principales escudos de protección frente al suicidio. Pero hoy día y cada vez más, la familia está siendo desestabilizada y acaba en rupturas; también cada vez más hay muchas personas que viven solas.

Hay que sopesar muy seriamente el hecho del aumento del suicidio, y estas dos realidades humanas, que justamente van en paralelo inverso con el suicidio: la familia y la fe religiosa.

Lo cierto es esto: los datos son los datos, y su lectura es clara: algo se está haciendo mal.

El abandono de la vivencia religiosa de la persona no nos cabe la menor duda de que está —en mayor o menor medida— detrás de la causa de estas muertes. Este país se está volviendo —como ocurre en todo Occidente— en un país de ateos, lo cual acarre cultivo de la religión como esperanza, sentido, como respuesta a muchos interrogantes… y en definitiva como un factor protector contra el suicidio. La fe religiosa ante una sociedad —espiritualmente— enferma es beneficiosa y sanadora.

Pero, claro, esto no se querrá reconocer, pero es cierto. Y no se hará, pues supone reconcomer errores, rectificar, replantearse cosas… como cosmovisiones e ideologías materialistas, etc., y mirar al cielo.

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