Pensamientos de Fe (93)

Antonela,Cathopic
  1. En estado de gracia se ve mejor la voluntad de Dios. Se está más próximo y en estado de amistad con Dios, que comunica sus secretos a los amigos.       
  2. Dios es como un niño, débil e indefenso, en medio de las fuerzas del mundo. El mal lucha con todo tipo de violencias, poderes y armas; Dios solo con las del amor y la bondad. Parece complicado la fe en un Dios con «cara de perdedor»; pero confiamos: La Esperanza tendrá la última palabra.
  3. El recurso a la utilización de la violencia es cada vez más común, reflejo de la influencia televisiva y cinematográfica, plagadas de escenas violentas. Algo tóxico que atiborra la mente de la juventud. La violencias o brutalidad en la vida corriente de la gente se expresa de muchas maneras, a veces inconsciente o inaparente, pero real. Y si no aflora y se generaliza más explícitamente es por miedo o miedos a otras violencias mayores.
  4. Pobre de espíritu es aquel que confía en Dios, que depende de Él y se pone en sus manos, porque sabe de su pobreza y sin Él nada o poco puede, en lo que realmente importa.
  5. Si la Omnipotencia (de Dios) tiene los límites del amor. En cuanto haya otra persona, su libertad, es parte de mi amor (hacia ella).
  6. La desvinculación del sexo y el amor es toda una filosofía o manera de entender cómo ser y estar en la realidad, cómo funcionar en la  vida; lo cual trae desastrosas consecuencias.
  7. El repetir sucesivos encuentros sexuales desprovistos de amor -algo que hoy día se da desde tierna edad, 13 o 14 años- abarata la grandeza y relevancia de la íntima unión excepcional de dos personas. Muchas personas ya desconocen, nunca conocerán, la belleza del amor que hace una sola carne.
  8. El divorcio, la ruptura del matrimonio -y sobre todo si hay hijos-, trae mucho sufrimiento. Y esto abunda hoy día. Este quebranto cuando se cuenta con Dios queda minimizado notablemente. (Aquí se ve la «utilidad de la fe», para los que dicen ¿para qué sirve creer?).
  9. La tentación del diablo a que entremos en su juego perverso de luchar con nuestras propias fuerzas. Seamos humildes, y alejemos a refugiarnos en el Señor. «Porque no es por la fuerza como vence el hombre» (1Sam 4,9b). Sólo la gracia hace posible, compatibles, cosas diferentes: huir y ser valiente.
  10. “Sabéis que se dijo: `Ojo por ojo y diente por diente´. Pero yo os digo que no resistáis al mal; antes a quien te hiera en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mt 5,38-39). No respondamos al mal, con la lucha; tenemos la gracia. «Te basta mi gracia; mi fuerza actúa mejor donde hay debilidad» (2 Cor 12,9).

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