Pensamientos de Fe (158)

  1. La palanca de Arquímedes, dame un punto de apoyo y moveré el mundo. Para un cristiano ese punto de apoyo es la oración.       
  2. Asimilarse al mundo, según el espíritu del tiempo, es ir contra lo querido por Jesús, ya lo avisó de muchas maneras: si la sal se vuelve sosa…  
  3. La alegría de la esperanza es de la que carece un mundo descreído, cuyo sustitutivo es el olvido del mañana sometiendo el aquí y ahora en una sucesión de definitivos.
  4. Quien no se responde a las inquietudes fundamentales, a las preguntas importantes que todos llevamos dentro, a la larga le acaba pasando factura. Y a estas preguntas es a las que -entre otras cosas- viene Jesús a dar contestación.
  5. Dios responde al sufrimiento con un bienaventurados los que lloran… Dios permite el sufrimiento por un bien mayor.
  6. Este es un mundo asolado por la inmoralidad  o la amoralidad, que quiere asimilar al Cuerpo portador de la Verdad, de su doctrina y buena nueva. Un mundo que no tiene nada que ofrecer, muerto en vida.
  7. Una existencia personal sin nomos («anomos paulino»), es decir sin moral, sin principios o o leyes de conducta que obligan por conciencia, resulta ser una existencia sin sustrato propiamente humano; o sea, que quien se conduce por la amoralmente, acaba animalizándose.
  8. Dios no está lejos de las buenas personas, no las abandona, secretamente las trabaja para que le conozcan y si no, para que sigan siendo buenas que es una manera de hacer su voluntad sin que se sepa, hay una mística oculta en todo esto.  
  9. Quien no se responde a qué quiero hacer de mi como persona, al final lo acaba pagando moralmente, es decir, que roza el subdesarrollo más humano y verdadero de lo que significa haber vivido para alcanzar un grado de nobleza interior que te encumbra sobre la materia, sino uno será contado como  una cosa más, ajeno a lo que nos hace trascender.
  10. El «telos» (del griego aristotélico τέλος) se refiere al fin, propósito, meta o causa final de algo. El hombre de Occidente vive en función del telos conformado por la triada el tener-poder-placer. Todo lo que aparezca fuera de ese círculo, le no le afecta, carece de interés, lo obvia y hasta lo desprecia. Y máxime si esto aparece cuestionar aquel telos o fin vital; lo cual ocurre con lo que supone la palabra Dios, moral, alma, otra vida,  sentido, trascendencia, salvación, etc. Estas realidades de carácter espiritual suponen un ataque a la lógica materialista en que se sustenta y desenvuelve su día. El mensaje cristiano ha de ofrecerse para desenmascarar ese falso sentido de la vida de ese hombre actual, reducido a la más execrable materialidad y a la finitud porque su enfoque vital, su cosmovisión, está forjado en la aspiración a telos o blanco errado e impropio de su dignidad.

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