Pensamientos de Fe (12)

  1. Dios reúne en sí todas las perfecciones de: amor, inteligencia, bondad, justicia, piedad, belleza, santidad… Todo lo que sea alejarnos de Dios supone un abandono de esas virtudes y valores. Cabal a lo que está ocurriendo hoy día.   
  2. E hombre mundano, paganizado por el espíritu del tiempo, es incapaz de acceder a la espiritualidad que le es propia. Dice san Pablo, el hombre psíquico no acepta las cosas del Espíritu de Dios; son locura para él y no puede entenderlas, ya que hay que juzgarlas espiritualmente (1 Cor 2,14).
  3. Pecar no es gratis. Hay que asumir la responsabilidad de hacer lo que se hace. Quien peca no solo se hace daño a sí, también a la sociedad, pues con el mal producido se posibilita la apertura a más mal, a que el maligno avance en su capacidad de influencia en la vida de los humanos; en definitiva, el pecado contamina, aumentando las tiniebla en el mundo.
  4. Vivir en gracia, en estado de gracia de forma habitual, es fundamental para estar conectado a Cristo, de donde recibimos la vida sobrenatural; por nuestras venas espirituales ha de correr purificada la vida divina, y es Cristo, estando nosotros en gracia, en comunión con El, Quien nos la proporciona. Como el sarmiento unido a la vid, de quien recibe la savia que le regenera.
  5. Dios no necesita de ti, no necesita que lo defiendas… Defender a Dios suele traer malas consecuencias. El Reino de Dios no es de este mundo, yo lo dijo Jesús ante Pilato: cuando lo preguntó si era rey, y Jesús le contestó que si, pero no al estilo de este mundo. Si así hubiera sido hubiera mandado a legiones de ángeles… Por lo tanto, que nadie se arroge el papel de ser un defensor de Dios. Dios se defiende solo.
  6. Y por lo demás, aquellos que hace dos mil años quisieron defenderlo, paradójicamente- acabaron matándolo. ¡Cuántos crímenes, actos de violencia, guerras, etc., se han cometido a lo largo de la historia humana en nombre de la fe (de tal o cual fe, hasta hoy día, o hoy día precisamente más que nunca).
  7. La mayor defensa y testimonio en pro de Dios, por nuestra parte, es la de anunciarle testimonialmente con las obras buenas que hacemos en favor del prójimo, tal y como nos mandó. Quién quiera de veras defender a Dios que lo haga acallando la voz de los que le ofenden con las buenas obras, con el comportamiento ejemplar, con la integridad moral, y con la disposición al servicio de los más necesitados.
  8. No deis no luchéis ni deis la batalla por el amor propio; sólo por hacer felices a los demás, en nombre de Cristo.
  9. Solo una cosa es verdaderamente importante y que merezca la pena empeñarlo todo: hacer la voluntad del Señor, lo que le agrada a Dios.
  10. El amor, el agápe, el amor sobrenatural, el que no se reduce al comportamiento “natural” humano (instintivo), el amor sobrehumano es el clima de Dios, la luz de Dios, la visión de Dios, la vida de Dios;  la realidad, las cosas que nos suceden, la cruz…, las comprendemos desde esa dimensión nueva y excelsa en que nos hemos introducido, es la sabiduría divina.

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