El 31 de mayo este año celebramos Pentecostés, que coincide con la visita de María santísima a santa Isabel, que vive en Ein Karem que dista de Nazaret unos 150 km. Hecho recogido en el Evangelio de san Lucas (1,39-56).
La mitad de los monasterios contemplativos del mundo se encuentra en España. Pero la secularización de este país en los últimos años ha sido tan grande que ha afectado considerablemente a las vocaciones religiosas y especialmente a esta más exigente, la de la vida consagrada contemplativa.
Hoy celebramos la santidad de esta jovencita horriblemente martirizada por ser fiel obediente a Dios. Como ella afirmará: “Yo no he hecho nada que no me haya sido ordenado por Dios o por sus ángeles”.
¿Por qué del asombro? Porque va a causar un cambio extraordinario como nunca antes visto en las condiciones de vida de las personas, y les afectará hasta en lo más íntimo. La Revolución Industrial —sirva como ejemplo— fue en comparación tal solo una pequeñísima muestra de lo que está por venir.