El Evangelio (Lc 18,9-14) de misa de hoy, 14 de marzo, Jesús narra una parábola para ejemplificar dos actitud opuestas: el de la persona soberbia y orgullosa que se apoya en sus obras para reclamar la recompensa por sus méritos; en contraste con la persona humilde que no repara en sí, en su brillo personal, en sus obras, en su poder o virtud, sino que se fija en Dios misericordioso, en quien pone su confianza, de quien depende y espera; Dios representa toda su esperanza de ser salvado.
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