A mí me enseñaron en Filosofía lo siguiente: «contra el hecho no valen argumentos», y cada día hay más personas en todo el mundo que partiendo de la homosexualidad han llegado a la heterosexualidad.
Las dos revistas científicas de más prestigio mundial son Science y Nature. Publicar un artículo en cualquiera de ellas significa consagrarse como científico. Pues bien, en el ABC del 30 de Agosto leo un artículo firmado por N. Rodríguez de Castro en el que hace referencia a un trabajo publicado por la revista Science, en el que se nos dice que en la mayor investigación internacional realizada hasta la fecha, muestra que las variantes genéticas de una persona no predicen de manera significativa si se tendrá una orientación sexual determinada. Influyen los genes, pero también el entorno del individuo. No existe el gen gay. La genética es un factor contribuyente, pero que sin embargo no explica todo el comportamiento sexual. En el 2013 escribí un libro, publicado en Libros Libres, titulado “¿Puede tener esperanza el homosexual?, en el que sobre las causas de la homosexualidad escribía:
Estos autores piensan por tanto que la homosexualidad se aprende, es decir ven su origen en el clima familiar y social, pues consideran que muchos varones homosexuales tienen o han tenido una relación anormalmente estrecha con su madre, así como tensa y hostil con su padre, por lo que el chico incurre en una reacción defensiva de rechazo de lo masculino, dificultando así su maduración e identidad sexual. Muchas veces las madres también contribuyen, pues aunque desean lo mejor para sus hijos, están demasiado encima y son incapaces de reconocer y responder a sus necesidades auténticas. Parece ser que los factores educativos, afectivos y ambientales, y no sólo los biológicos, influyen en la identidad sexual. Con ello uno se hace homosexual, sucediendo algo parecido, cambiando lo que hay que cambiar, en la homosexualidad femenina, es decir la condición homosexual generalmente indica un insano apego o desapego emocional extremo con uno o con ambos padres. A mí me enseñaron en Filosofía lo siguiente: “contra el hecho no valen argumentos”, y cada día hay más personas en todo el mundo que partiendo de la homosexualidad han llegado a la heterosexualidad. La reorientación sexual por tanto es posible, por lo que no está justificada la afirmación del lobby LGTBI de que ello es imposible, si bien se necesita la motivación del paciente para cambiar, su fe religiosa y un tratamiento terapéutico en el que el primero que crea en la posibilidad del cambio sea el propio terapeuta. Además, científicamente por supuesto valoro más a la revista Science que al lobby LGTBI. Pedro Trevijano, sacerdote http://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=35827
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