Después de cinco años, hemos vuelto a pasar por Medjugorje. Tan sólo han sido tres días; pero es un lugar para quedarse toda una vida. Medjugorje es como una gran comunidad religiosa, un monasterio de 15.000 miembros, donde uno se sumerge sin esfuerzo, con naturalidad, en un clima de espiritualidad, que reverbera el Reino de Dios.
Allí se percibe la potencia de la gracia de Dios. Muy posiblemente, aquellos pocos metros cuadrados, apenas una mota en el espacio del universo y del planeta tierra, concentra el mayor derroche y consecución de gracia que tiene lugar sobre la humanidad.
Al igual que el Señor eligió a gente sencilla y pequeña para encabezar a su pueblo también pequeño, guía a su vez de la humanidad entera; así también se ha fijado en este perdido lugar, de gente sencilla, frágil, rodeada de dificultades, para que la humanidad se convierta y sea fiel a lo que ha de venir. Siempre me vienen a la mente las palabras del padre Jozo, franciscano croata, destinado en Medjugorje cuando empezaron las apariciones: «Medjugorje es más importante que Lourdes y Fátima juntas».
Ahora quiero referirme a algo que nos ha llamado la atención, luego de cinco años: primero, en el ambiente general se ha perdido algo de esa santidad inocente y confiada (antes las o los dependientes de las tiendas no vigilaban los expositores de los objetos a la venta; ahora he visto, no sé si por captar al cliente, estar muy encima y pendientes); segundo, antes se hacían adoración nocturna del Santísimo todos los días de la semana; ahora, la han reducido a tres días; tercero, antes, de un grupo de unas sesenta personas, un alto número, casi la mitad hicieron ayuno a pan y agua los días miércoles o viernes, o ambos; ahora, en cambio, ni se planteó en el comedor tal posibilidad, o sea, nadie hizo el tipo de ayuno pedido de la Virgen de la Paz, de a pan y agua, para esos días.
Añadir una cosa más, el tiempo de lo allí profetizado, que tendría que ver con una excepcional intervención divina de carácter apocalíptico para toda la Humanidad, y que está en sintonía con otras apariciones, principalmente con Garabandal, se aproxima a su cumplimiento; la razón principal es que la edad de los videntes que tendrían que comunicar una semana antes lo que ha de acaecer ya es avanzada.
Pero y en cualquier caso, y si esta actualidad indica una realidad futura hasta cierto punto inminente, mantengamos las lámparas encendidas: vivamos en estado de gracia.
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