La oración de petición de lo que conviene

Orar que es comunicarse con Dios, escucharle y hablarle, darle gracias, alabarle, amarle, adorarle, también es pedirle. En este punto, no siempre sabemos pedir ni en la forma (con humildad y constancia) ni —hoy tratamos especialmente— en lo que pedimos.

En la primera lectura de la liturgia del día de hoy 30 de octubre, es de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,26-30), y se puede leer lo siguiente:

«El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Sabemos también que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio».

Nada se puede añadir a este texto, habla por sí solo y lo dice todo con claridad meridiana. Solo queda la meditación de cada cual, que lo incorpore a sí y lo tenga siempre en cuenta.

Viene al recuerdo una anécdota graciosa que retrata de alguna manera lo que acabamos de decir; con ella les dejamos:

          Una pequeña niña dormía en la misma habitación de su abuelita. Veía ella cada día que la abuelita se quitaba la dentadura y la ponía en un vaso con agua. La niña intentaba hacer lo mismo, pero no conseguía.

         Se escondía bajo sus sábanas y mantas a la vez que, casi lloriqueando, decía al Niños Jesús:

         —Niño Jesús, ya no te quiero porque tú no me concedes la gracia de que yo también pueda hace lo que hace odas las noches mi abuelita: quitarme los dientes y ponérmelos mañana al levantarme…”

          E intentaba quitarse la dentadura de nuevo.

          Jesús no le concedió lo que pe pedía: ¿Por qué?

         Porque lo que ella creía ser una cosa buena, era en realidad una desgracia: no disponer de dentadura propia. Cuando fue mayor comprendió que el Niño Jesús hacía muy bien de no oír su oración. Dios hacía muy bien de guardar silencio.[1]

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

 

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[1] LÓPEZ MELÚS, RAFAEL Mª., Caminos de santidad V, ejemplos que edifican, Edibesa, Madrid 2000, p.318.