La insoportabilidad del comunismo chino

Hace un par de años el Vaticano por atraer al comunismo chino a una armonización con el mundo de talante democrático y obtener el respeto para los cristianos chinos y la tolerancia con la libertad religiosa y el respeto a la evangelización en China, se avino a firmar acuerdo Chino-Vaticano, en 1918.

Sin embargo, visto lo visto, nada de eso ha sucedido, sino todo lo contrario: Los cristianos y las religiones en China cada vez son más y más perseguidas, se han cerrado iglesias y se han derribado y destruido los símbolos religiosos, como cruces, o imágenes sustituidas por las fotos de Xi Jinping; a los cristianos que no se someten a la iglesia oficialista, se les persigue y encarcela… Y en cuanto a la apertura al mundo respetando las ideas libre de los ciudadanos chinos a semejanza de la libertad democrática de los países que forman la ONU, no ha sucedido tal, sino que se ha recrudecido la dictadura comunista china, a la cual el Occidente democrático la consiente todo, haciendo la vista gorda y comercializando acríticamente como si tal cosa; mientras tanto el gobierno chino no para en la represión: se cuenta que posee en la actualidad hasta 380 campos de concentración.

El mundo parece ignorar esta realidad y se relaciona con toda normalidad -al menos comercialmente- con esa dictadura comunista. Que dicho de paso, el Parlamento europeo el 13 de Septiembre del 2019 con una mayoría de más del ochenta por ciento declaraba que nazismo y comunismo son dos ideología criminales y totalitarias, causantes de muchos millones de muertos en el siglo pasado. Pero esto parece obviarse y vergonzosamente se trata con ese gobierno réprobo con toda normalidad.

El Vaticano también se apresta -aunque no por razones crematísticas ni de interés material- a renovar el acuerdo provisional de 2018 con China sobre el nombramiento de obispos, como parte de los esfuerzos para «normalizar» la vida de la Iglesia Católica en China. Pese a los contínuos atropellos y a las reiteradas advertencias el cardenal chino Joseph Zen denunciando el conformismo del Vaticano con el actuar del gobierno chino que obstaculiza por todos los medios la evangelización. Lo último es la manipulación de la la dictadura comunista se ha atrevido a modificar los evangelios, concretamente aparece Jesús como lapidador, precisamente en el pasaje en el que Jesús acoge y perdona a la mujer adúltera y la libera de ser apedreada.

En fin, que Gobierno chino no ceja en su tiranía y represión, y “sigue encarcelando a sacerdotes y también a un obispo” y “otro sacerdote fue torturado para obligarlo a ingresar a la Iglesia oficial“.

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