Cuando el colectivo de los que creen en Cristo es el más perseguido en el mundo, resulta paradójico que en Occidente y a nivel institucional o político, se pretenda criminalizar a la Iglesia -además de la máxima víctima, la máxima bienhechora de la Humanidad- de una infinidad de males… No nos cabe la menor duda de que esta criminalización que busca dañar la imagen y el prestigio del Cuerpo de Cristo, para que su labor evangelizadora resulte ineficaz, como consecuencia de ese aborrecimiento establecido en el ánimo de las gentes. Detrás de esta inquina odiosa que zarandea la barca de Pedro se halla el Maligno.
Mansa, pacientemente y humildad infinita, anda por ahí -ahora ha tocado en Canadá- el pobre Papa pidiendo perdón y más perdón. Políticos progres -tipo Justin Trudeau-, medios de comunicación woke, élites 2030 y altos cargos de las administraciones, subvencionados, al servicio del NOM, etc., bajo influencias oscuras, se emplean enconadamente en culpar a la Iglesia de todos los males posibles, en un afán desmedido de desprestigiarla hasta hacer que su voz no tenga consideración alguna ni sea escuchada por nadie.
Bien denominó el Papa este viaje de «peregrinación penitencia»; pues se ha pasado todos estos días, pidiendo perdón por activa y pasiva, sin tratar de defenderse y matizar todos los bulos y excesos en los datos y en la información desmedida. A todo lo que le han dicho, y hasta con intento de humillarse, él ha callado y hasta a asentido a cuanto le han dicho e intentado que djera. Parecía al Ecce Homo, que cual cordero…, no abría la boca. Vean al respecto estos dos hechos
Premier Trudeau rompe reglas de protocolo: ¿Intento fallido de avergonzar al Papa y la Iglesia?
Según el protocolo diplomático, solo Mary Simon debía dirigirse al Papa en su calidad de representante del jefe de Estado, en el encuentro que ella y el primer ministro Justin
Trudeau tuvieron con el Pontífice el 27 pasado. Mary Simon, una inuk que es la primera persona indígena en ocupar el cargo principalmente protocolario de gobernadora general, se dirigió pues al Papa Francisco. Ella es la representante del jefe de Estado que en Canadá es la reina de Inglaterra, siendo el primer ministro jefe de gobierno.
El ministro prepara el terreno
Después de la disculpa del Papa Francisco en el parque Maskwacis (Bear hills – Colinas del oso, en el idioma Cree), el ministro de Relaciones Indígenas de la Corona, Marc Miller, dijo que las “brechas” en la disculpa de Francisco no podían ignorarse. Miller señaló que Francisco no mencionó el abuso sexual en su lista de abusos sufridos por los niños indígenas en las escuelas. El lunes, Francisco enumeró en cambio el abuso físico, verbal, psicológico y espiritual. Además, Miller señaló que Francisco habló el lunes del “mal” cometido por cristianos individuales “pero no de la Iglesia Católica como institución”.
Así, el Ministro de Relaciones Indígenas de la Corona preparó el escenario para que el Primer Ministro Justin Trudeau intentara avergonzar al Papa Francisco y a la Iglesia Católica.
Trudeau, un católico cuyo padre, Pierre Trudeau, era primer ministro mientras las últimas escuelas residenciales estaban en funcionamiento, insistió en que la Iglesia Católica como institución tenía la culpa y necesitaba hacer más para expiar.
Hablando ante Francisco, señaló que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá en 2015 había pedido que se presentara una disculpa papal en suelo canadiense, pero que la visita de Francisco “no habría sido posible sin el coraje y la perseverancia” de los sobrevivientes de las Primeras Naciones, Inuit y Metis. Ellos viajaron al Vaticano la primavera pasada para presionar por una disculpa.
“Disculpas por el papel que la Iglesia Católica Romana, como institución, desempeñó en el maltrato espiritual, cultural, emocional, físico y de abuso sexual que sufrieron los niños indígenas en las escuelas residenciales dirigidas por la Iglesia”, dijo Trudeau.
El asunto de las escuelas residenciales: era un proyecto común Estado-Iglesia
Que el lector no olvide que a fines del siglo XIX, el gobierno canadiense instituyó una política de escuelas-internados residenciales para niños indígenas. La educación impartiría alfabetización y aritmética básica, pero también tendría una dimensión que buscaba que los niños indígenas asimilasen la cultura occidental olvidando sus raíces indígenas. A los niños indígenas a menudo se les prohibía hablar sus idiomas nativos o usar vestimenta tradicional. En un principio, la asistencia era voluntaria, pero a principios del siglo XX pasó a ser obligatoria, lo que supuso la separación forzosa de los niños de sus familias. La mayoría de las escuelas cerraron en la década de 1960, aunque algunas permanecieron hasta la década de 1980.
Si bien las escuelas fueron instituidas y financiadas por el gobierno canadiense, la operación de las escuelas se confió a las iglesias. Los católicos operaban alrededor de dos tercios de las escuelas; Los protestantes corrieron el tercio restante. La mayoría de las escuelas católicas estaban a cargo de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI).
La primera en disculparse fue la Iglesia
Sin embargo, la Diócesis de Churchill-Hudson Bay fue la primera Diócesis en Canadá en disculparse con los ex alumnos de una escuela residencial, en 1996. Seguido de disculpas del Papa Benedicto XVI en 2009 en el Vaticano y una disculpa posterior del Papa Francisco también en el Vaticano, donde se reunió con líderes indígenas de Canadá.
Como parte de un acuerdo de demanda que involucró al gobierno, las iglesias y los aproximadamente 90,000 estudiantes sobrevivientes, Canadá pagó reparaciones que ascendieron a miles de millones de dólares que se transfirieron a las comunidades indígenas. La Iglesia Católica, por su parte, ha pagado más de $50 millones y se ha comprometido a $30 millones más en los próximos cinco años.
Trudeau insinuó que la iglesia debía hacer mucho más y que, si bien la visita de Francisco tuvo “un enorme impacto” en los sobrevivientes, fue solo un primer paso.
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Papa Francisco asegura que hubo un «genocidio» en escuelas residenciales de Canadá
En la rueda de prensa que ofreció en el vuelo en el que volvió de Canadá a Roma, el Papa Francisco aseguró que sí hubo un “genocidio”[1] en las escuelas residenciales en el país norteamericano.
Así lo indicó el Santo Padre al responder a una pregunta formulada por la periodista canadiense Brittany Hobson, quien consultó al Papa Francisco sobre por qué no había utilizado la palabra “genocidio” en sus varios pedidos de perdón a los pueblos indígenas de Canadá, que sufrieron excesos e incluso abusos en las escuelas residenciales, algunas de las cuales eran administradas por la Iglesia Católica.
“Quienes escucharon sus disculpas esta semana han expresado su decepción de que no haya usado la palabra genocidio. ¿Usaría esas palabras y aceptaría que miembros de la Iglesia participaron en genocidio?”, cuestionó Hobson.
“Es verdad, no he usado la palabra porque no me ha venido a la mente pero he descrito el genocidio y he pedido disculpas, perdón, por esta labor que es genocida”, respondió el Santo Padre.
“Por ejemplo he condenado esto, ¿no? Sacar a los niños y cambiar la cultura, cambiar la mente, cambiar las tradiciones, cambiar una raza, digamos así, toda una cultura. Sí, es una palabra técnica genocidio pero no la he usado porque no me ha venido a la mente, pero he descrito que… pero es verdad, sí es genocidio”, refirió el Papa Francisco.
“Sí, sí, tranquilos. Tú di que he dicho que sí, que ha sido un genocidio, gracias”, concluyó el Santo Padre.
El Papa Francisco estuvo en Canadá desde el 24 de julio, país al que llegó en una “peregrinación penitencial”, como él mismo dijo, para pedir perdón por el mal comportamiento que tuvieron “tantos cristianos” contra los indígenas en las escuelas residenciales.
Las escuelas residenciales eran un programa del Gobierno canadiense que separaba a los niños indígenas de sus familias para ser asimilados a la cultura occidental, apartándolos de sus raíces nativas.
Varias de estas escuelas fueron administradas por congregaciones religiosas católicas. Se calcula que en todo el país hubo aproximadamente 150 de estos centros.
Durante su viaje, el Papa Francisco pidió perdón por los excesos a los distintos grupos de indígenas con los que se encontró.
Walter Sánchez Silva, ACIprensa
Esto si ha quedado de manifiesto:
La entereza y dignidad del Santo Padrea, la honestidad católica que representaba frente a la manipulación woke:
El Papa Francisco en Canadá ha pedido perdón. Justin Trudeau no ha pedido perdón por nada, ni por las escuelas de los niños indígenas creadas por el estado canadiense, ni por la fake news de las fosas comunes; ni por las ciento cincuenta de iglesias católica destruidas a consecuencia de bulo de las tumbas falsas a las que el Presidente canadiense dio pábulo.
La evidencia de la maldad mediatica, que odían a la Iglesia católica y especialmente a Cristo. Un dato significativo, uno más, en España, los medios gubernamentales se han pasado todo el tiempo hablando de los «miles de abusos»; ni hubo tales miles[2] ni hubo abusos tal y como se interpreta al hacer referencia al termino, como abusos sexuales. Las escuelas residenciales de Canadá eran un desastre, pero lo de las fosas comunes es un bulo. En fin todo una grosera manipulación progre. Al igual que están haciendo con los abusos en España, que de cada 1000 casos, 998 se quedan sin investigar y resarcir a las víctimas y 2 sí; estos dos se imaginan por qué si son objeto de atención; por eso, porque perjudican la imagen de la Iglesia.
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[1] Genocidio: Aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos
[2] Jacques Rouillard es profesor emérito en el Departamento de Historia de la Université de Montréal. El pasado mes de enero publicó un artículo en el que afirmó que en Kamloops, no se ha encontrado ningún cuerpo: «A raíz de las afirmaciones sin fundamento de los líderes aborígenes, varios medios de comunicación amplificaron y exageraron la historia alegando que se habían encontrado los cuerpos de 215 niños , y agregaron que «miles» de niños habían «desaparecido» de las escuelas residenciales y que los padres no habían sido informado Los sitios no perturbados incluso se convirtieron en «fosas comunes» donde los cuerpos fueron arrojados en un revoltijo».
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